Por Carlos Barahona Uribe
Colaborador NOTICyT
extroversia@gmail.com

Cuando se habla de la costa colombiana el vallenato, el ron y la fiesta son los primeras palabras que vienen a la cabeza, pero estos sustantivos son superficiales a comparación de lo que se puede encontrar en un recorrido de 40 minutos desde Santa Marta es el Parque Tayrona, una de las experiencias ecológicas más gratificantes en Colombia.

Ya sean 20 horas metido en un bus o una hora en avión, cualquier sacrificio es recompensado cuando se comienzan a escuchar las arrulladoras olas del mar y tímidamente comienzan a asomar sus cabezas y colas de distintas especies que sólo se pueden observar en este lugar privilegiado.

36 horas, ese fue el espacio de tiempo en el que debía encontrar los atractivos más importantes del Parque, sin embargo, para descubrir su riqueza se requeriría vivir en un Macondo en donde el tiempo se congele y pueda ir ápice por ápice para describirlo todo.

Reptiles, anfibios, aves y mamíferos son para Tayrona lo que los bolardos, semáforos y contaminación visual para los bogotanos.

playas Parque Tayrna
Al recorrer las playas de Arrecifes y la Piscina todo tipo de animales se reconocen a simple vista. Ahí se aprende que hay más de 30 especies de reptiles en esa zona y se han reconocido más de 15 tipos de anfibios. Sin duda, para la persona que gusta de la naturaleza, respirar el aire puro y pasar todo tipo de aventura ecológica, el Tayrona deja que con cada paso recorrido se descubra algo nuevo.

Ese camino que se recorre entre la Piscina y Arrecifes es de contrastes. Por un lado está un acantilado, lleno de rocas que tienen una formación sedimentaria de más de mil años, según explica el guía, el trecho es extremo y peligroso por lo tanto es necesario tener nervios de acero, porque cualquier paso en falso puede significar la vida.

Sin embargo, la experiencia de recorrerlo es única, ya que en el camino se encuentran algas, crustáceos y todo tipo de vegetación marina que se vislumbra desde lo alto. “El Parque natural es una experiencia única, nosotros tenemos la concesión con Aviatur y nos hemos esforzado por cuidar al máximo el ambiente y ofrecer la mejor comodidad, es por eso que cada detalle es importante, ya que éste es el destino ecológico más importante de Colombia, pues ofrece oportunidad para la investigación ecológica, turismo, comodidad o experimentación extrema”, comentó Roberto Negrete, gerente de los alojamientos en la zona Ecohabs y Arrecifes.

El Parque Tayrona ofrece gran variedad de alojamientos, desde el más caro de $450.000 la noche en una Ecohab, habitaciones naturales adecuadas con la máxima comodidad para el turista extranjero; pasando por los Arrecifes que son las cabañas para disfrutar en familia y a precios más cómodos; hasta la zona de camping de $20.000, para los aventureros más osados que quieren descubrir y convivir con la naturaleza a todo nivel.

Por ser un territorio en concesión, esta zona no sólo ofrece una diversidad ecológica incalculable sino que también es un baluarte para el progreso de los residentes de la zona que son los primeros beneficiados de empleos en diferentes zonas del Parque. “Afortunadamente, nosotros conocemos muy bien el terreno y somos las personas idóneas para mostrar nuestra capacidad de conocedores sobre el Parque. La naturaleza es importante y se asocia con el progreso de quienes nacimos en el seno de muchos de estos árboles”, argumentó Diana Rivera, recepcionista de uno de los alojamientos del Parque.

Olores, texturas y todo tipo de sensaciones se descubren a lo largo de los diferentes trechos, en éstos se pueden encontrar monos aulladores y hasta cocodrilos, todo en un paseo a caballo que dura 40 minutos, en donde la resistencia de los equinos es puesta a prueba en una vegetación que no ha sido tocada por la mano de un ingeniero y donde las salvajes manos corporativas tienen que acoplarse a la naturaleza y no viceversa.

“Si bien es cierto que grandes empresas como Aviatur han entrado al Parque, en realidad esto a sido beneficioso, ya que se le ha comenzado a invertir, a proteger zonas vulnerables y aprovechar los espacios. El cuidado se refleja, ahora el visitante tiene la oportunidad de experimentar la ecología en su total manifestación y tener lo mejor en comodidad”, añadió Negrete.

Uno de los aspectos de comportamiento animal que se podría analizar es el de los monos, ya que son todo un fenómeno investigativo, especialmente cuando se habla sobre una de las islas aledañas a la zona de Arrecifes, en donde muchas aves van a aparearse y podrían ser presa de los primates, pero éstos no han podido encontrar la manera para llegar hasta la isla.

“Hay épocas donde la marea baja tanto que los monos podrían pasar caminando y llegar a atacar a las aves, pero afortunadamente no lo han descubierto, lo cual es bueno, ya que si lo hicieran una tragedia ecológica tendría lugar, pues las aves que habitan en ese lugar son muy tímidas y sólo les gusta un lugar para procrear”, analizó Orlando Gimarón residente y trabajador de la zona que está en concesión para Aviatur.


Tayrona para todos los gustos

Ya sea una cabalgata en el peor terreno, una caminata extrema a la orilla del mar o un centro de belleza de los más altos estándares de calidad, el Parque ofrece un plan para cualquier persona.

El aventurero puede disfrutar al máximo de la naturaleza, pero siempre teniendo cuidado de no ser el culpable de dañar el ambiente; el investigador puede vivir décadas encontrando lo que lo puede llevar al descubrimiento de la vida; el periodista tiene el material para retratar todo tipo de historias, información y fotografiar la naturaleza en todo su esplendor; y el individuo normal puede disfrutar de la comodidad que ofrece la fauna más agreste.

“Me parece que la incursión de resorts y gente que está en pro del cuidado del Parque es positiva, es importante que existan las comodidades y ambientes para todo tipo de turistas e investigadores. El valioso aporte de descubrir y tener todo tipo de actividad natural sólo se puede encontrar acá, puedes estar en un spa, alucinar con las más de 410 especies de crustáceos y las más de 400 especies de peces. Es sin duda la experiencia ecológica más gratificante”, comentó Diego Molina, fotógrafo de la firma Santore magazines.

Las horas se pasan lentamente, por fortuna, en 36 horas se pueden hacer más cosas de lo que una persona puede llegar a hacer en toda su vida, pero sin duda lo más gratificante es saber que hay recursos para que todo el mundo disfrute de la inmensa belleza de este paraíso natural.

“He estado en Amazonas y Gorgona, lugares que por naturaleza también son fuentes vitales de flora y fauna, sin embargo, el Tayrona tiene algo especial, es un lugar para que el investigador, periodista o quien sea puede descubrir todo y a la vez descansar y obtener la recompensa a su esfuerzo”, añadió Molina, que ha estado más de una semana fotografiando la fauna y flora del Parque sin dar cabida a la memoria de su cámara, que a pesar de ser muy moderna, tiene que parar para descansar y descargar el contenido de un Parque que podría llevarle toda la vida en capturar.

Como se mencionó antes, 36 horas es un lapso corto para descubrir las maravillas del Tayrona, pero al terminar este recorrido y se experimenta lo que son realmente unas horas muy ecológicas, algunas conclusiones emocionales salen a flote: La biodiversidad de este lugar es un tesoro que debe seguir preservando; el visitante es eso, un huésped que debe respetar la naturaleza, porque ésta puede cobrarle su mal comportamiento de alguna manera; no se debe llevar más equipaje de lo necesario, desconectarse de la tecnología es a veces necesario para despejar la mente; y finalmente, llevar mucho repelente.

Después de un regreso tranquilo y adentrarse de nuevo en una selva mucho más peligrosa y oscura, pero a la que se le tiene menos miedo, otras conclusiones de carácter más formal y analíticas deben ser planteadas, como por ejemplo la importancia de que las Universidades y Centros de investigación dediquen más tiempo a encontrar nuevos hallazgos en esta zona del país.