A pesar de la presencia de bandas como la legendaria Cannibal Corpse e Illya Kuryaki, los asistentes a uno de los más grandes eventos que presenta la escena bogotana fueron pocos y hubo un descontento generalizado con la nomina de bandas, la organización del evento e incluso la imagen oficial, de la que se dijo que era un plagio y además incompatible con la identidad de los rockeros bogotanos.

La baja asistencia de este año a Rock al Parque se puede explicar con muchos argumentos: que la gente prefirió irse a ‘Sanpedriar’ durante el puente, o que llovió mucho (aunque todos los años llueve), pueden ser razones válidas; sin embargo, lo que se aventura, con bastante sentido común, es que a pesar de contar con algunas agrupaciones destacadas en tarima, su peso no fue suficiente para despertar la emoción vivida con Manu Chao, Fito, Calamaro, Robi Draco, Zoe, o incluso los locales Aterciopelados. 

Este año se calculó la asistencia de unas setenta y dos mil personas en el Simón Bolivar, cifra significativamente baja en comparación con otros años en los que contra lluvia, viento y hasta granizo, Bogotá vibró al ritmo del rock.