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Hacedor de campeones

Fue por esa época que el famoso Pepe Duarte, un gallero costeño nacido en Colosó (Sucre), pero paisa por vocación y corazón, quién había trabajado desde los 17 años cuidando los gallos de famosas cuerdas de grandes hacendados cafeteros en Antioquia, Caldas y Risaralda y había asistido a los mejores y más lujosos certámenes de Bogotá y Cundinamarca, tuvo en sus manos por primera vez, al magnífico ‘Pechinegro’. Se encariñó de inmediato al ver su porte y su pelea; aunque casi lo pierde cuando lo sacó a pelear contra el ‘Azabache’ de la cuerda de Los Lara, hacía seis años en Sincelejo.

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Aquella noche el siempre ganador ‘Pechinegro’ sintió que se le iba el aliento, hasta cuando Pepe lo salvó con el suyo; se inició una amistad que perduraría hasta la muerte del gallo porque ‘El Pechi’ se sentía tranquilo y amado por su nuevo cuidador.

En manos de Pepe el gallito ‘Pechi’viajó al interior del país y conoció gallinas finas y sofisticadas en las fincas de Víctor Jaramillo y de sus primos más pudientes. Siguió peleando y estrenó espuelas finas, tomó vitaminas y cambió varias veces de corte de plumas, para aparecer imperioso y fiero en las diferentes contiendas.

‘El Pechi’engendró muchos hijos, varios de los cuales se volvieron excelentes gallos de pelea y llegaron a cotizarse en varios millones de pesos; sin embargo, ‘El Pechi’ nunca quiso retirarse de la arena como hacen la mayoría de los gallos padrones y prefirió morir peleando porque finalmente era esta su razón de vivir y de morir, porque un gallo fino nunca pierde, simplemente muere.

‘El Pechinegro’ llegó hasta las 10 batallas sin conocer derrota, hasta esa noche de abril en la que presintió su muerte, una cálida noche en las afueras de Medellín.

El fin

De su contrincante, un jabado costeño al que le decían ‘La Mecedora’, se rumoraba que estaba cruzado con ‘Guacharaca’, una de esas aves frenteras que sólo habitan en el bosque seco tropical y son abundantes en la región de los Montes de María de donde ‘El Pechi’ mismo venía.

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La pelea inicio rápidamente y en cada segundo ‘El Pechi’ trataba de olvidar su temor a la muerte. Su vida había sido una continua lucha con vencer su propio miedo, porque un gallo fino debe aprender a vivir sin miedo, a no temerle a morir; solo a seguir sus instintos y a pelear como una fiera irracional impulsada por defender su territorio y alcanzar la victoria sobre su oponente. Un gallo de pelea tiene que combatir como un caballero, hasta la muerte por sus convicciones.

Sin embargo, ‘El Pechi’ no podía concentrarse y hacer a un lado ese miedo que le helaba el gaznate; él sabía que el momento de su muerte era inminente, que ya había vivido suficiente. Y fue justo en ese momento cuando su oponente brincó sobre el desconcentrado ‘Pechi’, con un espuelazo en el pescuezo que lo degolló y lo mató de inmediato.

Ese fue el final de ‘El Pechinegro’, el soberbio gallo que no conoció derrota y que murió valientemente, bajo la mirada triste de Pepe, el cuidador de sus últimos años, quien lo hizo campeón y al lado del cual vivió sus más gloriosas victorias.

* Los nombres fueron cambiados.

Ficha técnica

Título del Trabajo de Grado: Escenarios, personajes y roles: la vida alrededor de las peleas de gallo.
Autor: Vera Constanza Agudelo Estrada
Asesor: Alberto Salcedo Ramos
Número de páginas: 46
Año de inicio: 2007
Año de entrega: 2008