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Todos contra los emos

Los emos que quieren permanecer en el tiempo, han tenido que soportar el rechazo. Desde hace algunos meses vienen circulando por la red un gran número de correos que se burlan de ellos y los tildan como lo peor de la sociedad. También en la calle, los emos son objeto de agresiones físicas y verbales. A Juan Diego lo insultan cada vez que va caminando por su casa, no se puede peinar como emo, porque se la tienen “montada”.

A Liota la miran como si fuera una cosa extraña, le dicen “hemorroides, hemorragia, emosexual, lesbiana, loca”. A Juan Esteban y a sus amigos, hace poco les iban a pegar con palos llenos de clavos, pero al final “hablando se llegó a un acuerdo”, porque mientras muchos otros grupos se dedican a hacerle la vida imposible a los emos, éstos se declaran pacíficos y responden a las agresiones con pancartas, poemas y diálogo. El odio hacia los emos proviene también de algunos punkeros, los metaleros, los skinheads, los reggaetoneros y hasta los que no pertenecen a ninguna tribu.

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En cierta ocasión a Laura Cataño Vanegas, una emo de 16 años, fue agredida con una piedra, cuando se dirigía a estudiar al colegio Javiera Londoño, donde cursa el último grado del bachillerato. En su casa, su mamá a veces le pregunta que si está disfrazada, pero a Laura esto poco le importa, porque se siente cómoda con su apariencia: gafas oscuras muy grandes, camisa negra con aplicaciones, correa de taches, uñas esmaltadas de negro, tenis y una pañoleta blanca amarrada como si fuera una diadema.

Emofobia es la palabra usada para referirse a este rechazo que, en Medellín, ha pasado de los insultos a los crímenes. La palabra emo ha adquirido un significado peyorativo de “marica”, “gay”, “homosexual”, entre otros, porque, por alguna extraña razón, para las otras tribus de la ciudad, en especial para punkeros y skinheads, los emos son casi un blanco de guerra solo por la forma de vestir, por los colores que usan y por cómo se apropiaron de un estilo que no les “pertenecía”.

Laura y su grupo de amigos han sido víctimas de ese señalamiento y esa exclusión. Ahora no van al Parque de El Poblado porque fueron expulsados, “una vez estaba con unos amigos y unos skinheads nos rodearon con unos bates en la mano y nos persiguieron hasta que nos tocó coger taxi para irnos”. En el Lleras son acosados constantemente, lo que para Laura significa que “acá en Medellín falta mucha madurez, no hay respeto ni igualdad, aquí solo se vive del qué dirán, una vez llegamos al Lleras y un amigo estaba tirado en el piso con la nariz reventada, no se podía ni mover, y el skinhead le decía -¿me va a pegar? Al final se fue”.

Pero no es sólo en Medellín, el año pasado en Bogotá, en el festival Rock al Parque, a los emos les estaba prohibido entrar. Un grupo de más o menos sesenta punkeros, perseguían sin descanso a todo el que veían con camiseta rosada o morada, con flequillo tapando un ojo, con corbata, en fin, con todo lo que identificara a un emo. En México los emos, víctimas de la violencia, han salido a protestar contra la discriminación y la exclusión.

Aún así, Alexandra Urán no cree “que el rechazo hacia ellos sea más marcado que hacia otros grupos, lo que pasa es que los emos son más nuevos, están abonando el terreno en el que tal vez se desarrollarán como una tribu urbana. Ese rechazo no es tan particularmente distinto del que han sufrido otros como las prostitutas, los negros, los gays, los travestis, etc., esta sociedad trasciende un poco la agresividad y la violencia para arreglar las diferencias”.

Por su lado, los emos afirman que no tienen ningún problema en relacionarse con otros y piensan que no es verdad que son unos reprimidos y antisociales, les es igualmente fácil tratar con los de su propio grupo que con personas diferentes. Lo único que buscan es trascender en el tiempo, es precisamente éste el sueño de muchos emos.

Más allá de lo que tengan que soportar en la ciudad, en sus lugares de estudio, en sus hogares y en las calles de Medellín, está su deseo de consolidarse como una verdadera tribu urbana que gane terreno en la ciudad y que un día se vuelva tan cotidiana que ya nadie perciba su presencia, que los dejen ser y que no posen todas sus miradas en ellos, que dejen de tomarlos como la atracción principal del circo de moda, porque son simples personas que buscan una manera de expresar sus emociones y sentimientos en esta sociedad cada vez más irracional y monótona.

 *Conocida así en el grupo emo.
 *El nombre ha sido cambiado a petición de la fuente.