Como espectadores, al entrar a la sala nos envuelve una sensación que mezcla la expectativa y la maravilla. El escenario, un espacio vacío y penumbroso, empieza a atraer la atención y la mirada con un misterio creciente entre los timbres de los tres llamados previos al inicio, y esa sensación preliminar, generalmente desapercibida, nos hace sentir que estamos en teatro. Durante la espera, entre las conversaciones triviales del público se escucha a alguien que con voz grave e intelectual asegura que vió esta misma obra en Milán, y que es "estremecedora", lo cual acrecienta nuestra curiosidad. Dentro de poco en ese espacio tras del telón se mezclarán luces, sonidos, voces y personajes que nos harán ver todo un mundo.
En su origen, el teatro (del latín theātrum, mirar) es la acción de contemplar un acto digno de atención. Ese acontecimiento es lo que nos proponemos mostrar en estos fragmentos de nuestra mirada al teatro retomando algunos pasajes e imágenes del pasado FITB, desde el punto de vista del propio espectador, aquél que se impresiona, se deleita o se frustra en cada función. Damos esta mirada en torno a cinco elementos que consideramos representativos del hecho teatral: el espacio, los actores, los objetos, el público y la luz. En complemento, citamos algunas ideas de teóricos de las artes escénicas alternadas con algunas de nuestras propias observaciones.
Esta es también una forma de expresar nuestra admiración por los actores, directores y todas las personas que trabajan en una de las artes escénicas más complejas y exigentes, que tan de cerca toca la cultura de los jóvenes y de los estudiantes en nuestro contexto cercano.
