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¡Religión light! ¡Misterio sin profundidad! ¡Revelación sin pavor! ¡Iluminación sin trascendencia! ¡Nirvana instantáneo! ¡Paraíso desechable! ¡Purgatorio spa! ¡Fast God! Consumismo industrial beatificado en el supermercado espiritual. Un target para cada necesidad. Un gurú para cada dolencia. Un nuevo culto para cada hipocondría. Indulgencia a crédito, gracia en baratillo, eternidad en cómodas cuotas. Martirio sin santidad, inmolación a lo inane, disciplina más agotadora que el ascetismo, lo light fulgura en el pontífice fotogénico y blasfema en la concentración de masas que niega la omnipresencia de Dios. En cuanto representación de lo irrepresentable, en cuanto expresión de lo inexpresable, en cuanto falible mímesis de lo inefable, liturgias, escrituras y prácticas religiosas son light. |