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Aires de las Tierras Altas en el altiplano Actualmente, en Bogotá hay pocas bandas de música celta. ‘Filsoleil’ y Juan Carlos Palacio fundaron la primera agrupación que incursionó en estos ritmos, en 1998, Awen, y hasta 2005 dieron conciertos en bares, bibliotecas públicas y centros comunitarios. Interpretaban temas propios y tradicionales de Escocia, Irlanda y Asturias y agregaban dramatizaciones, bailes y cuentería celta a sus presentaciones. Saimhain busca mantener intacta la tradición musical celta. Alfredo, Andrés Felipe y Freddy, los tres contertulios antes mencionados, conforman el grupo, que interpreta canciones folclóricas reconocidas, danzas, polcas y aires desde 2006. Por su parte, Perceval interpreta danzas, aires irlandeses, escoceses y tonadas con elementos musicales contemporáneos. Participan varios músicos de Awen, como la violinista Diana Gutiérrez, el flautista Juan Carlos Arévalo, el guitarrista Juan Luis Palacio y los percusionistas Javier Pinzón y Alicia Durán. El grupo musical Espíritu Celta es una puerta al mundo antiguo, con instrumentos celtas tradicionales y contemporáneos; al igual que Awen, incluye elementos como narraciones y poemas de un bardo acompañante, dramatizaciones, vestuario y decoración celtas. Tiene contactos en el extranjero, organiza fiestas y viajes para aprender más sobre la tradición gaélica. Espíritu Celta está integrado por ‘Filsoleil’, director del grupo, cantante, pianista clásico, flautista especializado en tin whistle, flauta barroca y acordeonista; el violinista clásico, Juan Manuel Sánchez; el guitarrista, Juan Carlos Velasco y el percusionista, flautista y luthier, y Jairo Calderón, quien ha trabajado con grupos de música folclórica colombiana y de otros países. Estos músicos tocan diversos ritmos y estilos, como jigas, marchas, reels, strathspeys, polcas, slides, airs y sets. Los músicos celtas se consideran discípulos de un guía invisible: “Él capta esa magia de manera pura y la transmuta para todos. Donde haya hombres que luchen por la libertad habrá bardos. Donde el fuego sea encendido, ellos lo cuidarán hasta su último aliento y más allá”, declara ‘Filsoleil’.
Para los admiradores de lo gaélico, ese mundo es mucho más que un conjunto de datos históricos. Es un espíritu que, a través de los sonidos, las letras y las imágenes, surca miles de kilómetros desde las Tierras Altas de Escocia hasta Bogotá. Es una pasión, un mundo lleno de enigmas que primero debe sentirse y luego aprenderse, pero que aún no tiene la suficiente fuerza entre la gente, según el propio ‘Filsoleil’: “Aquí es muy incipiente”. Ha habido intentos fallidos de organizar festivales en años pasados, pero se vio que no hay suficiente madurez y que hace falta primero atraer mayor interés del público por la música y cultura celtas”. Películas como ‘Corazón valiente’ y ‘El señor de los anillos’ acercaron al público masivo a esta cultura, pero falta un contacto más directo con los “espíritus elementales”. Fotos: Laura Ospina y Andrés Salamanca
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