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Inicio / La movida celta / Reportaje / Tendencias Por Laura Ospina Gracias al contacto con viajeros, a inmigrantes europeos, a la web y al cine, la cultura celta comenzó a difundirse desde los años noventa en Bogotá, donde una comunidad de entusiastas comparten música, bailes, literatura, símbolos, artesanías y hasta creencias. Así estamos un poco más cerca de las hadas, los gnomos, los elfos, los irlandeses y del 'Hijo del Sol' (Filsoleil), que convoca a la comunidad..
Directo Bogotá, Universidad Javeriana En una antigua casa del barrio La Candelaria, en la carrera tercera con calle 13 en Bogotá, hay un movimiento particular en la noche del pasado 2 de noviembre. Al final del estrecho zaguán del Café Bar Casa de Citas, dos figuras altas y siniestras vigilan las puertas que dan al patio central: un par de jóvenes disfrazados de vampiros saludan a los visitantes, toman sus datos y ofrecen boletas para ingresar. Una vez adentro, es inevitable ver el gran pendón azul con la figura del “anillo infinito”: logo de la agrupación que se presentará en la noche: Espíritu Celta. Así se vive la fiesta céltica de disfraces del Samhain, la celebración más importante de la tradición gaélica. Año tras año, aumenta el número de asistentes curiosos y fieles seguidores de la música, la historia y las costumbres de los celtas, los antiguos habitantes de Escocia, Irlanda, Bretaña (Francia), Galicia y Asturias (España), entre otros rincones del mundo. Un par de calabazas, que semejan rostros desafiantes, invitan a los presentes a improvisar algún tipo de danza sobre la espiral de baldosines verdes y blancos que recubren el suelo. Por la decoración y la música es fácil saber que esta fiesta es distinta y que muchos de sus invitados entienden la regla del juego: dejarse llevar por la alegría del espíritu de los bosques. Duendes, hadas, reyes, guerreros, princesas, elfos, hobbits y bardos llegan solos o en grupos y se dirigen rápidamente hacia el fondo del patio, donde el anfitrión de la fiesta los saluda. Este personaje es Andrés Salamanca o ‘Filsoleil’ (Hijo del Sol), como se le conoce en la comunidad. Durante siete años fue instrumentista del grupo Awen y actualmente es director de Espíritu Celta (http://www.espiritucelta.com/), grupo que animó la fiesta de lanzamiento del XI Festival Iberoamericano de Teatro, cuyo país invitado fue el Reino Unido.
Así mismo, su colaboración en el portal http://www.americacelta.com/, y la dirección de los clubes Amigos de Los Celtas, en Internet, y Tertulias musicales han favorecido el crecimiento de esta comunidad en Bogotá. Desde 1997, Salamanca viene estudiando esta cultura y produciendo música celta, que considera “muy visceral; hay cosas que uno aprende del estilo por la tradición oral, pero hay que tener el espíritu”, dice ‘Filsoleil’, de 30 años de edad.
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