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Experiencias que transforman Le siguió la ponencia de Fundalectura, sobre ‘Los jóvenes y la lectura’, a cargo del docente bogotano Sergio Zapata León, quien rescató el papel de los mediadores de lectura y del trabajo en el aula de clase, a partir de una experiencia propia en un colegio de Bogotá con 50 estudiantes que se acercaron al libro y la lectura con la novela de Milan Kundera ‘La insoportable levedad del ser’. Para Zapata esta experiencia le permitió entender los lazos que existen entre el libro, la literatura y cualquier ser humano, sea éste un adolescente, un anciano o un adulto, porque en últimas son sus emociones, sentimientos, sensaciones y experiencias del ser humano, los temas de los que se ocupa la Literatura, según expresa.
“A partir de la experiencia siempre mediada por el texto, los estudiantes empezaron a generar un diálogo en el que fluía a petición de ellos, temas de lectura. En ellos temas como el amor se imponían, entre otras cosas, porque ellos están viviendo por primera vez muchas experiencias, desde fumar, emborracharse, enamorarse por primera vez, y que son fundamentales para el desarrollo de una clase que gira en torno a libros escritos por seres humanos que pasaron exactamente por lo mismo”, explicó Zapata. La ponencia del programa de Literatura Virtual de la Universidad anfitriona estuvo a cargo de su coordinador Rymel Serrano, quien evidenció cómo la enseñanza de la literatura ha tendido de manera excesiva a lo intelectual y ha dejado de lado el tratamiento de la imagen, la emoción y la sensación. “Creo que esa tendencia excesivamente racional de considerar el texto, nos ha llevado a plantear a los estudiantes operaciones tan absurdas, como las de hacer un análisis de texto; yo creo que el análisis es una operación que debe hacer un crítico literario, no me parece a mí que la pedagogía de la literatura deba consistir en eso, sobre todo cuando le pedimos al estudiante que analice un libro que no ha sentido en su interior”, expuso Serrano. Para Henry Villalba, coordinador pedagógico de la Fundación Rafael Pombo, entidad que tuvo a su cargo, en Ulibro 2007, los talleres para niños en edades de 5 a 12 años, la clave está en seducir al niño desde la palabra, y del gusto por la palabra y por el libro, dejando a su alcance una buena cantidad de libros, para que los pequeños se encuentren desde la sensibilidad con la literatura y puedan sacar sus emociones y su capacidad de asombro.
“Nosotros en la Fundación Rafael Pombo, hablamos de salas de lectura, porque en la sala me puedo acomodar, acostar, sentar, y desde allí entablo una relación humana con el libro, y allí no prima el silencio, sino que el niño puede gritar: ¡mira que acabo de encontrar un hada!, ¡mira que acabo de encontrar un monstruo! y ¡mira que acabo de encontrar una palabra!”, expresa Villalba.
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