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Inicio / El Señor de Sipán / Reportaje / ¿Quiénes fueron los Mochica? Los Moche o Mochica fueron una floreciente sociedad que habitó las zonas semidesérticas del norte del Perú entre los siglos I y III. Otros arqueólogos afirman que habitaron hasta el siglo VII D.C. Jamás tuvieron una lengua escrita, al menos aún no se conocen indicios al respecto, pero a través de su arte pictórico reproducieron claramente su cotidianidad. Se dieron a la tarea de revisar, recrear y representar su entorno con gran técnica y detalle, prueba de ello los huaco-retratos, especie de vasos hechos en arcilla en los que ilustraban con gran realismo rostros humanos, se cree que correspondían a personalidades destacadas, situación que se puede coligar con los retratos que hoy se les hace a los presidentes o militares de alto rango en cualquier país.
Desarrollo económico y estratificación socio-política Son ya 13 las tumbas que hasta el momento se han descubierto y que siguen suministrando detalles de esta civilización. Los investigadores han concluido que el avance en la técnica hidráulica, es decir, en la optimización del uso del agua, les facilitó el desarrollo económico a los Mochica, a través de la implementación de sistemas de riego que permitieron que estos 600 kilómetros de franja desértica se convirtieran en un fortín agrícola. Estos sistemas de riego lo lograron a través de la desviación de los ríos que bajaban de los Andes. Este extenso territorio estuvo gobernado por pequeños reinos liderados por quienes eran considerados semidioses, el Señor de Sipán fue uno de ellos. Su territorio, su identidad “Los Mochica tenían un sistema complejo arquitectónico, cuando yo vi esto, inmediatamente hice la asociación con Egipto, ver estos pequeños ríos que bajan de los Andes, el desierto, esto es definitivamente asombroso y está muy cerca a nosotros”, expresó emocionada María Victoria de Robayo, directora del Museo Nacional de Colombia. Todo el territorio Mochica está bañado por el Océano Pacífico, a sus espaldas se encuentra el sistema montañoso de los Andes y en la parte intermedia, que es plana y desértica, construyeron sus 20 pirámides truncas o chatas que servían de centros ceremoniales, la más famosa es la llamada Huaca del Sol que mide 350 metros de largo, 140 de ancho y 35 de altura. Walter Alva y su equipo hallaron al Señor de Sipán en la localidad de Huaca Rajada, cerca al municipio de Sipán en el Departamento de Lambayeque a 791 kilómetros al norte de Lima, la capital. Se cree que esta etnia por su fácil acceso al mar estuvo en comunicación con otros pueblos de Ecuador, Chile y la amazonía colombiana. La Alfarería y su simbolismo Nutrida es la representación que quedó plasmada en sus objetos de arcilla. El venado hace referencia al poderío social de las clases altas, se ve ilustrado en las vasijas con rostros humanos adornados con tocados en los que se ve claramente este animal sobre la cabeza del personaje, indicio reafirmado en otras muestras pictóricas en las que se observa el venado como ofrenda durante ceremonias religiosas. Para los Mochica era fundamental exteriorizar su relación con lo que les rodeaba, sus dibujos evidencian, de forma realista, esa íntima interacción con los animales y las plantas provenientes de las aguas y las montañas, alimentando así el concepto de la dualidadque se hace palpable en cada uno de los objetos que creaban. Los cangrejos hacían presencia constante en sus creaciones evocando a ese animal que a la vez puede estar en el agua y en la tierra. Y en ese mismo sentido, las aleaciones de oro y plata en sus ornamentos dan esta simbología dual. La vejez, la religiosidad, los animales, la sexualidad y hasta las ocupaciones como la de los curanderos se hacen reiterativas en sus narraciones gráficas. Por ejemplo, se cree que si a un médico se le moría un paciente, dependiendo de la escala social de ese paciente, el médico era sacrificado. Y con relación a la sexualidad hay representaciones de sexo oral y además se deduce que practicaban sexo anal como mecanismo de anticoncepción.
Ritualidad fascinante Los chamanes, brujos o líderes religiosos gozaban de un estatus social destacado entre los Mochica. Para sus rituales, algunas veces, consumían la cabeza del ‘pez borracho’ para entrar en trance, debido a que este animal tiene una sustancia tóxica que surte efecto inmediato. Otro de los ritos acontecía cuando mataban a los leones marinos, estos animales expulsan, antes del deceso, una especie de piedras que eran consumidas por los chamanes con intenciones aún sin definir. Tal vez las representaciones más crueles eran los sacrificios humanos por desangramiento o desmembramiento. Una colección que refleja la riqueza y la sofisticación de los ajuares rituales de los gobernantes Mochica, así como la maestría y el avance tecnológico que alcanzaron los artesanos para representar los aspectos fundamentales de la cultura terrenal y divina.
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