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Inicio / Consultas psicológicas / Reportaje / Las consultas psicológicas en la U La salud mental de los universitarios de Colombia se ve afectada por múltiples factores que desencadenan trastornos como la depresión, ansiedad y el estrés. Este artículo aborda el tema teniendo en cuenta la experiencia de los servicios de consulta de psicología de las universidades de Medellín, Caldas, Autónoma de Bucaramanga, del Norte en Barranquilla y del Valle, en Cali.
“Tengo la depre”, es una de las frases que con mayor ocurrencia manifiestan los estudiantes universitarios al acudir a las consultas o consejerías de psicología que ofrecen sus instituciones. Sin embargo, la ‘depre’ sólo da cuenta de un síntoma que, tras varias conversaciones entre psicólogo y paciente, en la mayoría de los casos debe ser atendido y catalogado como un problema de salud mental confirmado, que implica un proceso de tratamiento terapéutico. Algunos síntomas son leves, otros moderados y los hay muy graves y severos. Lo real es que están presentes en los jóvenes universitarios del país, y que éstos no son originados únicamente por las exigencias académicas de la Universidad, sino que están asociados a su estilo de vida, a su propia vulnerabilidad como población por sus características de edad y personalidad en desarrollo, y por supuesto, a las condiciones y problemáticas sociales y económicas del país. “Acudí a consulta de psicología, porque para mi era muy normal. No hay que estar loco, ni esquizofrénico, ni que a uno se le parta la cabeza. Los problemas que se ventilan en estas sesiones son mucho más cotidianos y un profesional puede ayudar a resolverlos. Yo por ejemplo estuve en tres sesiones en sexto semestre, a la edad de 19 años y lo decidí por mi propia cuenta”, expresa Victoria Cantillo*, estudiante universitaria de Bucaramanga.
En la Universidad de Medellín, se atienden en promedio por semestre 100 estudiantes y se realizan unas 300 consultas de Psicología; la Universidad de Caldas, registra 1.200 consultas semestrales y 450 estudiantes atendidos; en la Universidad del Norte, en el 2005 las cifras arrojaron un promedio de 90 estudiantes que asistieron a consejería psicológica; en la Universidad Autónoma de Bucaramanga, (UNAB) 80 alumnos en promedio y más de 300 consultas se realizan cada semestre y en la del Valle, en el 2006, se atendieron 1.329 estudiantes en 3.218 consultas. Cada una de ellas tiene su propia reglamentación en cuanto a número de citas que puede otorgarle a cada estudiante, que varía de tres a quince sesiones en total. Sin embargo, si éstas se agotan y el caso amerita un mayor número de citas programadas se otorgan. “No puedo dejar a alguien en la mitad de un proceso. Por ejemplo, los pacientes con estados depresivos requieren de más tiempo, es el trabajo más duro”, dice Olga Patricia Torres, psicóloga de la UNAB. También las universidades brindan este apoyo cuando la atención es de bajo riesgo. “Por ley sólo se da atención psicoterapéutica de un nivel de complejidad en salud de bajo riesgo. Cuando se detectan casos de mayor complejidad se procede a remitirlos a la respectiva EPS”, precisa Carlos Augusto Castaño Yepes, psicorientador de la división de Desarrollo Humano y Bienestar Universitario, de la Universidad de Medellín.
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