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Y no está lejos de la realidad porque el Parque Tayrona también tiene más de 110 especies de corales invaluables ya que sólo crecen un centímetro al año, así como también 700 especies de moluscos, además se destaca la presencia del águila blanca y solitaria. Las horas se pasan lentamente, por fortuna, en 36 horas se pueden hacer más cosas de lo que una persona puede llegar a hacer en toda su vida, pero sin duda lo más gratificante es saber que hay recursos para que todo el mundo disfrute de la inmensa belleza de este paraíso natural. “He estado en Amazonas y Gorgona, lugares que por naturaleza también son fuentes vitales de flora y fauna, sin embargo, el Tayrona tiene algo especial, es un lugar para que el investigador, periodista o quien sea puede descubrir todo y a la vez descansar y obtener la recompensa a su esfuerzo”, añadió Molina, que ha estado más de una semana fotografiando la fauna y flora del Parque sin dar cabida a la memoria de su cámara, que a pesar de ser muy moderna, tiene que parar para descansar y descargar el contenido de un Parque que podría llevarle toda la vida en capturar. Como se mencionó antes, 36 horas es un lapso corto para descubrir las maravillas del Tayrona, pero al terminar este recorrido y se experimenta lo que son realmente unas horas muy ecológicas, algunas conclusiones emocionales salen a flote: La biodiversidad de este lugar es un tesoro que debe seguir preservando; el visitante es eso, un huésped que debe respetar la naturaleza, porque ésta puede cobrarle su mal comportamiento de alguna manera; no se debe llevar más equipaje de lo necesario, desconectarse de la tecnología es a veces necesario para despejar la mente; y finalmente, llevar mucho repelente. Después de un regreso tranquilo y adentrarse de nuevo en una selva mucho más peligrosa y oscura, pero a la que se le tiene menos miedo, otras conclusiones de carácter más formal y analíticas deben ser planteadas, como por ejemplo la importancia de que las Universidades y Centros de investigación dediquen más tiempo a encontrar nuevos hallazgos en esta zona del país.
También vendría bien que el gobierno se involucrará no solamente con capital económico sino en planificación para llevar a cabo la capacitación técnica de todo el personal del Parque. Así mismo, que las grandes ventajas científicas, ecológicas y económicas que ofrece el Tayrona no se observan en muchos lugares del mundo. Al hablar con diferentes personas en el Parque todos coincidieron en lo maravilloso que es el lugar, las posibilidades ecológicas son inimaginables, la vida misma en un lugar como el Tayrona se vive de diferente manera, muchas personas deben desplazarse diariamente por largos trayectos para trabajar allá, otros han encontrado en el Parque una manera de vida sólida, el indígena, el trabajador, el gerente, el periodista, el investigador, el aventurero, cada uno tiene su concepción sobre la naturaleza y el Parque, pero nos quedamos con lo que alguna vez dijo el escritor y poeta Víctor Hugo: "Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha". Es hora de mirar más allá y visitar nuestros Parques naturales y conectarse con lo que pudo ser el origen de la vida misma.
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