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Inicio / Esoterismo / Reportaje / No todo es fortuna ni amor Y es que la brujería y la santería sirve para todo. Según José Luis Páez la selección brasileña de fútbol es potencia en el ámbito internacional gracias a la cantidad de brujos y hechiceros que existen en este país cuya inclinación a estas creencias no es secreto para nadie. Habla de la influencia en el fútbol de Brasil de este recurso extra deportivo sumando a los llamados vudús y los babalawos.
“Es lo más bravo que hay en brujería. Dicen que cuando juegan una final los brujos le hacen un vudú a cada jugador rival y empiezan a chuzarlos, por eso casi siempre ganan. No es porque sean tan maravillosos. África y Brasil son las regiones con más hechicería del mundo. En Colombia no creo que haya brujos, por eso es difícil que el fútbol gane algo. Además en Brasil los mismos brujos son hinchas, en Colombia no creo que alguien pague para que hagan algún ritual a favor del fútbol”, aclara José Luis. Pero todas estas energías tienen un origen para todos los que creen y viven de estos negocios. Para José Luis “son personas que vivieron en este mundo y que por su capacidad de ayuda y por sus poderes, otorgados por el demonio o por Dios, tienen la facultad de venir acá con nosotros. Son espíritus especiales que hacen cosas que uno no se explica pero que muchos creen”. Es tanta la fe que algunas personas le ponen a esto que no sólo es exclusivo de las clases menos favorecidas, también hacen parte las esferas del poder y las estrellas de la farándula. “Estuve en Bogotá en una sesión de espiritismo, allí estaban grandes políticos del gobierno y gente de la farándula, actores muy famosos. Ellos decían que le debían todo a la señora que estaba haciendo la sesión y no le pagaban ni 10.000 mil ni 20.000 pesos, una de las actrices le dio un cheque por 15 millones en agradecimiento, para regalar esa plata debe ser que le hizo algo imposible. Yo digo que hay creer en Dios, pero esto ayuda mucho, la fe mueve montañas”, afirma José Luis. Por ello para quienes están en este mundo la cosa no es tan fácil. Y quienes tienen condiciones lo piensan dos veces para entrar del todo. “Me han dicho que si he querido aprender, que tengo fuerza para eso, pero me da miedo y además amo mucho a Dios, si eso me implica retirarme del lado de Dios yo no lo haría jamás, además tengo dos hijos que adoro y no quiero que les digan que yo soy un brujo, se van a sentir mal”, expone Carlos.
Algo que es evidente para estas personas es la presencia del lado oscuro, de la maldad, del interés que existe de unas personas por hacerle daño a las otras con tal de tener una satisfacción. El mal permanentemente está midiendo fuerzas con el bien y casi siempre son las malas noticias las que se conocen, pero en dichas batallas también ganan los buenos... ¿se atreve a averiguarlo?
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