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Inicio / Coleo / Reportaje / Copa América de Coleo, La dignificación de un oficio noble Por Andrés Jácome Yopal, la capital de Casanare es sinónimo de petróleo, ganadería y hombres trabajadores. Allí se cumplió la Copa América de Coleo, un evento deportivo que rescata la esencia del llanero y reivindica el trabajo del hombre en el campo.
Valientes, muy valientes, así se puede definir a los hombres y mujeres que asumen el reto de subirse en un caballo, perseguir un vacuno, agarrarlo de la cola y tumbarlo con un brazo. Pues ese es el principal objetivo del coleo, deporte tradicional del llano, que más que un pasatiempo es una práctica necesaria en el oficio de ser llanero. Todo nació en las grandes llanuras que no conocen fronteras entre Venezuela y Colombia, salvo por los ríos y quebradas. Allí, hombres dedicados a la labor del campo y la ganadería llevaban grandes lotes de ganado de un sitio a otro y sus remolcadores no eran más que llaneros en el lomo de sus caballos que, con látigo en mano, arriaban y corregían el camino de cientos y hasta miles de cabezas de ganado.
En medio de estos desplazamientos, de días enteros, una vaca optaba por irse por un camino equívoco, la única opción de estos llaneros, a pie limpio, era correr al máximo con su caballo y tratar de alcanzar al rumiante que también emprendía carrera. La mayoría de las veces el llanero tomaba de la cola a la vaca y a base de velocidad y fuerza lograba darle un porrazo al vacuno que le viera obligado a regresar al gran lote. “De esa manera la vaca cogía escarmiento y ya no lo volvía hacer. El problema es que si no se alcanza a la vaca se perdía y eso es plata. Generalmente cuando eso sucedía los animales se les descontaba a quienes llevaban el ganado, por eso apelaban a estas técnicas para evitar que los animales se escaparan. Eso sí, las vacas nunca más se salían del lote, los animales no son bobos”, afirma Ricardo González, uno de los miles de espectadores de la Copa América de Coleo, cumplida en Yopal, Casanare. Otra versión habla de la necesidad del llanero de tomar la vaca para ser marcada con el hierro, al dejarla correr su fortaleza se aferraba a la cola para tumbarla y así lograr imponer la marca. Esta práctica se fue generalizando y se hacía sin reglas y a campo abierto, más adelante se precisaron unas reglas básicas y que se hiciera en un sitio conocido como manga. Sin embargo la esencia de fortaleza, valentía y habilidad de los llaneros es lo que trata de inmortalizar este deporte. Y en parte la Copa América de Coleo busca reconocer en aquellos grandes llaneros, los esfuerzos realizados para hacer grande al llano con su ganado, su carne, sus costumbres y su idiosincrasia. Destacar que aún existen hombres capaces de demostrar que no se dejan ganar de una bestia y que por sus venas corre la sangre caliente que les permite recordar que, con todo el orgullo, son llaneros. En Yopal, más de cien hombres lo demostraron compitiendo.
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