universia
Extroversia
Ocio-Cultura Colombia
Buscador Google  
| Inicio > Reportajes >  
 CONTENIDOS
a
c

Los bajos índices

Un lector precario en Francia puede leer alrededor de nueve títulos al año, en Colombia el promedio no llega a un libro. A esto se suma el difícil acceso que se tiene a los medios tecnológicos a pesar de que con el tiempo y su masificación han bajado los precios.

Iván Igüez, autor ecuatoriano, afirma que los niveles de lectura de Latinoamérica son bajos debido a que tradicionalmente siempre ha sido así y la cosa comienza desde abajo, desde que los potenciales lectores son niños o niñas. El ejemplo es una de las maneras más exitosas a la hora de educar a los menores pero en Ecuador y Colombia quienes educan en su mayoría no leen.

“Los que deberían leer más, los maestros, son los que menos lo hacen. Si el niño no ve a sus padres leer y no hay libros en su casa no funciona. Incluso, a veces, el niño hace algo indebido y hasta lo golpean con un libro. Entonces no están creando a un lector si no alguien que va a tener resistencia a la lectura”, puntualiza el ensayista quien actualmente es director en Ecuador de la campaña nacional Eugenio Espejo, por el libro y la lectura.

Otras versiones apuntan a que la apatía de los niños y jóvenes resulta por lo que les exigen en el colegio para leer. Ante el debate sobre el tipo de textos que se deben usar en el proceso de educación primaria y secundaria, Igüez afirma que no hay libros mejores que otros.

“Si hiciéramos una encuesta entre grandes lectores los resultados van a ser diferentes porque a cada uno le llegan los libros de manera distinta, por ello cada uno debe encontrar los títulos que lo hagan sentirse bien. Inclusive una cosa me puede decir Dostoievski a los 15 años y otra diferente me dirá 10 años después o incluso tres días ya que el estado de ánimo es diferente”, explica el ecuatoriano.

Otro punto que atiza el fuego es la manera como se determinan las cifras de lectura. Según Luis Bernardo Peña, profesor investigador de la Universidad Javeriana de Bogotá, estos promedios de lectura resultan de los reportes de ventas de las librerías. Y el hecho de comprar un libro no significa que vaya a ser leído.

“Estamos dejando por fuera de las estadísticas hechos reales de lectura como una cantidad de lectores inéditos que leen en computador. No se puede medir la intensidad de un lector por el número de libros leídos... que de malo hay que alguien diga que ha leído uno como la ‘Divina comedia’ a otro que lee 20 de basura”, sostiene Peña, quien ha basado su vida en los libros, como objeto de estudio y pasatiempo y quien fuera subdirector de Lectura del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc).



Con el patrocinio de

Grupo Santander

Universia Colombia S.A.
Calle 78 No. 9-57, piso 2, Bogotá D.C.
Tel. 57+1 255 9209
serviciouniversiacol@universia.net