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Rafting, pasión sobre el agua
El río Fonce es más que otro elemento del paisaje sangileño, es un canal de emoción gracias a su caudal, sus obstáculos y a la ruta que marca para los aficionados al rafting y el kayak. San Gil es pionero de este deporte extremo en Colombia.
Los ríos de Colombia tienen lo suyo, especialmente el Fonce que atraviesa San Gil. Culpable de algunas tragedias en sus épocas de recio caudal y de llevarse a un confiado o irresponsable nadador en este momento es noticia por la recreación que ofrece, sus aguas se prestan para experimentar un paseo extremo a bordo de un bote de caucho impulsado por los brazos de personas con ansias de naturaleza.
“Esto es una berraquera y una sensación muy bonita. Siente uno que se desafía la naturaleza pero en realidad lo que pasa es que uno se acopla a ella”, dice César Díaz, uno de los dueños de Colombia Rafting Expeditions y uno de los pocos guías en Colombia certificado por la International Rafting Federation (IRF), entidad encargada de entrenar a quienes quieran encontrar en las aguas rebeldes un placer.
Las aguas del Fonce tienen un nivel 1 ó 2 –el más alto es 5- aceptable para el rafting recreativo, allí abuelos, niños, padres, novios y cualquier tipo de persona puede gozarse casi dos horas de una mezcla de corrientes de agua que contagian por momento de cierta sensación inicial de temor, que se va transformando a medida de que pasan las ‘olas’.
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