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Anime: la invasión japonesa / Reportaje /
El inicio registrado del manga (base del anime) se dio en 1947 con Osamu Tezuka, un médico quebrado, que imitando el estilo de Disney, creó una historia de robots que obtuvo un gran éxito y en menos de cinco años, ya había creado más de cinco nuevas series, entre las cuales la más famosa y conocida es Tatsuwan Atom (Astro Boy).
Su estilo, que ya incluía los ojos grandes y las facciones occidentales de los personajes, fue rápidamente copiado y adaptado por diversos dibujantes. Así, el manga, ganó una identidad propia con respecto a su predecesor norteamericano. El anime como se conoce en la actualidad tuvo su inicio en un largometraje de 78 minutos llamado Hakujaden, producido por Toei Animation, empresa fundamental para el desarrollo de este género, debido a que ha editado obras como ‘Mazinger Z’, 'Devilman', 'Capitán Harlock', ‘Dragon Ball’, ‘Kinnikuman’, ‘Dr. Slump’, ‘Los Caballeros del Zodíaco’, ‘Slam Dunk’, ‘Sailor Moon’, y un innumerable listado de series. Pero el año específico en que se hizo la primera animación japonesa fue en 1963, gracias a Osamu Tezuka, padre del manga y del anime japonés. Su libro de historietas llamado Tatsuwan-Atom (Astroboy) fue la primera serie anime de la historia, que además obtuvo un éxito tan grande en Japón como en Estados Unidos.
En los años 70 surge un boom con autores como Go Nagai, creador de 'Mazinger Z', Reiji Matsumoto, de ‘El Capitán Harlock’, o Hayao Miyazaki, responsable de 'Heidi'. Los años ochenta son los que se pueden considerar los dorados del anime debido al surgimiento de los reproductores de video domésticos, lo que hace que se aumente la cantidad de títulos producidos. En la actualidad, la producción de títulos es más variada que nunca, abarcando los diferentes gustos del público. Las nuevas series animadas incorporan tecnologías digitales de punta, como por ejemplo, los efectos especiales que se observan en “Inu Yasha” de Rumiko Takahashi, la reedición con mejor calidad de audio y video de series antiguas como “Supercampeones” o “Astroboy” y la producción de Live Action, es decir, reproducciones de las series pero con actores de carne y hueso, como se hizo con Sailor Moon y que se espera hacer en próximo años con Dragon Ball y Evangelion.
Finalmente, desde comienzos de este década, películas animadas japonesas han ganado importantes premios mundiales como por ejemplo “Sen to Chihiro no Kamikakushi” (El Viaje de Chihiro) de Hayao Miyazaki obtuvo un Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín y un Oscar en el 2003 como mejor película animada o “Hauru no ugoku shiro” (“El Castillo Vagabundo de Haru” o el “Increíble Castillo Vagabundo”) de este mismo cineasta, que estuvo entre las nominadas a mejor película animada en los premios Oscar 2006.
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