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Anime: la invasión japonesa / Reportaje / Anime: la invasión japonesa Los televisores en el mundo han recibido revoluciones en los contenidos que transmiten, desde hace años dibujos animados estéticamente hermosos, con grandes cabelleras y ojos inmensos son los favoritos de grandes y chicos.
El clásico ‘Mazinger Z’, los místicos ‘Caballeros del Zodíaco’, el censurado ‘Evangelion’ y el actual ‘Yu Gi Oh!’ tienen muchas características en común, la más importante es hacer parte de un movimiento mundial de animación que nació en Japón para el año de 1917 con el estreno de la primera película animada “Imokawa Mukuzo, Genkanban no maki”, que tomó gran fuerza durante y después de la II Guerra Mundial, y que cada día tiene más seguidores en el mundo, fanáticos que se autodenominan ‘otaku’. Los frondosos cabellos, figuras delineadas, cuerpos perfectos y ojos grandes son algunas de las características físicas de estos dibujos trazados en el país nipón, que antes de llegar a la televisión fueron historietas conocidas como ‘Manga’ y que por su éxito comercial, al venderse como revistas, fueron convertidos en series de televisión llamados ‘Anime’. Y es que la invasión ha sido total, primero por la calidad de las propuestas y segundo por el crecimiento insospechado de ‘otaku’ en el territorio nacional. Este aumento de seguidores se ha dado por la apuesta de las programadoras al televisar desde hace más de 20 años las series anime; su masificación ha venido de la mano de la Red, en la que se conocieron más personajes e historias que fueron convirtiendo a estos dibujos en compañeros inseparables.
“El anime no es sólo seguir una historia y ya, algunas series tienen un trasfondo más complejo, por ejemplo cuando uno ve 'Los Caballeros del Zodíaco' le dan ganas de aprender más sobre los dioses griegos, Atenea y Poseidón; en ‘Evangelion’ hablan de ángeles, y la historia le da a uno ganas de expandir más el conocimiento, de averiguar más sobre eso e investigar sobre el Apocalipsis. Lo interesante del cuento está en el trasfondo de la historia”, expresa Leonardo Agudelo, joven fanático y caricaturista de manga. Agudelo marca la diferencia en las historias que lo cautivan y que lo sacan de la rutina, situaciones que en muchos casos lo obligan a pensar. “Creo que parte del éxito del anime consiste en que todas las fantasías que uno tiene se las saca. Tal vez es eso lo que le pasa a los japoneses, viven con tantas presiones y responsabilidades que todo lo que hacen para expresarse, como el anime, es muy loco, es una de las maneras que encuentran para desahogarse”. La conquista de Colombia Se puede decir que todo comenzó entre 1978 y 1982, cuando los canales de televisión empezaron a preocuparse por la teleaudiencia infantil, buscando programación para niños que comenzaron a llamar “muñequitos” o “monachos”, emitidos casi siempre después de programas como ‘El Tesoro del Saber’ y ‘Plaza Sésamo’.
Andrés Valencia Gutiérrez, un aficionado de la animación japonesa, hizo un seguimiento televisivo del fenómeno en Colombia. Según su investigación el primer anime transmitido por una programadora fue ‘Gatchaman’ o también conocido como ‘Fuerza G’, serie en la que cinco jóvenes se vestían como aves en contra las fuerzas del mal. Ni siquiera se consideraba que algo como el anime existiera. Las series más recordadas en esa etapa incipiente fueron las que pasaron antes por Estados Unidos y México, dichos países anexaron elementos que mejoraron su divulgación tales como el doblaje; traducir del japonés al español no era tarea fácil, por ello el fenómeno comenzó a tomar fuerza cuando se comprendía completamente lo que sus protagonistas querían contar. El primer público cautivo fue quien a comienzos de los ochenta tenían entre siete y doce años. Ellos se dejaron influenciar por las inolvidables ‘Heidi’, ‘El Rey Arturo’, ‘Meteoro’, ‘José Miel’, ‘La Abeja Maya’ y la recordada por el pequeño público femenino ‘Candy Candy’. |