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Cine, telenovela, política...

Casi todo se alimenta y nutre a la literatura. Un ex vicepresidente de Nicaragua, Sergio Ramírez, y el ex presidente de Colombia, Belisario Betancur, hablaron de sus relaciones con el poder y su afición por los textos poéticos y narrativos. “El poder no se mezcla bien con la literatura, salvo excepciones como la de Wisnton Churchill que fue premio Nobel de Literatura en 1953, pero es difícil que se mezclen con éxito”, decía Betancur que se abstuvo de opinar sobre temas políticos de los últimos 20 años, incluyendo la toma del Palacio de Justicia por parte del grupo guerrillero M19.

Hay Festival Rumba de clausura en el teatro Pedro de Heredia.

Le llegó el turno a la telenovela, uno de los productos colombianos. Su perfil y su planteamiento fueron contados por Fernando Gaitán, Laura Restrepo, Juana Uribe y Ómar Rincón tomando como precedentes Betty, la fea. Rincón dijo que las telenovelas son una manera de educar ya que hay más país en ellas que en los noticieros.

“Las telenovelas enseñan e influyen. Por lo menos ahora ya no toman tanto trago como antes y eso causa un impacto que a veces es imperceptible. Lo ideal sería que antes de las escenas de amor los actores sacaran los condones... eso promocionaría el sexo seguro, tan necesario en nuestros tiempos”, dijo el crítico Ómar Rincón en su propósito de darle valor agregado a la telenovela.

El periodismo llegó al debate con una conclusión que propende regresar a la investigación, búsqueda de la verdad y profundos ejercicios de reportería. Juan Gossaín recordó sus inicios como escritor en la ‘Mala hierba’ explicando los alcances de las plumas y los micrófonos.

“Cuando ya había publicado la novela, que hablaba de los ‘marimberos’ que llevaban marihuana, un carro se me atravesó en la calle y me obligaron a entrar en él. Pensé que me iban a matar por lo que decía en el libro, lo que sucedió fue que uno de esos personajes estaba indignado porque no lo mencionaba como uno de los protagonistas de la novela”, comentó Gossaín entre risas y reflexiones de la práctica del buen periodismo.

El cine cerró esa noche, pero no hubo proyección de películas. Lo que sucedió fue una charla con algunos de los escritores que han dejado convertir sus obras escritas en películas. Hanif Kureishi, Javier Cercas, Jorge Franco y Edgardo Cozarinsky contaron sus experiencias y debelaron el misterio del celuloide que convierte en filmes de dos horas lo que les costó años escribir.

“Una película basada en una novela es otra cosa. Ahí se tienen que adaptar muchas cosas para que la historia funcione en la pantalla. Por eso siempre es otro proyecto inspirado y eso tiene que quedar bien claro”, decía el español Cercas, quien cedió los derechos de su obra ‘Soldados de Salamina’ para convertirla en una de las cintas preferidas por los ibéricos.

El gran final

Para el domingo 29 ya la fiesta de la palabra estaba consumada. La noche anterior una fiesta patrocinada por la revista cultural Arcadia acababa por romper los estereotipos de personajes inalcanzables con los que muchas veces se presentan a los escritores e intelectuales. El ron y la música cubana rompió el hielo y la informalidad se ‘parrandió’ el encuentro.

El domingo, el día final, el sol cartagenero apareció con la misma intensidad. Los rostros trasnochados presenciaron el diálogo entre Javier Cercas y Héctor Abab Faciolince que reafirmó el humor del español, su espontaneidad y calidad literaria.

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Roberto Fontanarrosa recibe el galardón como mejor autor de Hay Festival.

Se acercó la sesión poética que permitió buscar en el alma las palabras que tanto transmiten en los poemas de los colombianos William Ospina y José Mauricio Contreras y los ingleses Vikram Seth y Owen Sheers. Guido Tamayo condujo el debate que más conmovió. La poesía se estremeció en el Pedro de Heredia y robó suspiros, los suficientes para vivir el momento más emotivo del Festival: el final.

Este Festival es un modelo de uno inglés comparado con un Woodstock pero para la mente. Cuando termina hay un acto simbólico realizado por los mismos escritores. Ellos escogieron al considerado el mejor de los invitados. El ganador fue el argentino Roberto Fontanarrosa que se quedó en el corazón de la mayoría de los asistentes por su humor y carisma.

“Cuando llegue a Rosario (Argentina) van a cerrar las calles y un carro de bomberos me llevará hasta la casa”, bromeaba el autor argentino al recibir su premio. Allí una replica del Carnaval de Barranquilla se tomó el Festival... con la idea de repetirlo un año después con más autores, más charlas y más alegrías de uno de los mejores eventos culturales de América.

... Días después de terminado el Hay Festival un carro de bomberos recogió a Roberto Fontanarrosa en el aeropuerto de Rosario. Lo que era una broma se volvió realidad, el ‘Negro’ siendo el más querido.  

 

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