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Guerreros de Terracota / Reportaje / Comienza el recorrido
A los 13 años de edad Qin Shihuang tomó el poder de su reino y se convirtió en el unificador de China. En la visita guiada un menor de 11 años será ese emperador que construyó una nación. “Me gusta decirles que desde niño este personaje hizo tantas cosas con la idea de motivarlos de alguna manera, los meto en la historia y busco que la protagonicen con la idea de que sirva como inspiración para su propia vida”, dice Sepúlveda. Ya con el protagonista en escena, el primer relato se remonta al año 200 Antes de Cristo. Una descripción de siete reinos divididos y una situación política intensa por las guerras entre ellos es el contexto del nacimiento de Álvaro Qin Shihuang, mezcla del protagonista de la historia y el niño de 11 años que lo encarna en pleno museo en Bogotá. Mapas, piezas utilizadas en la agricultura y la vida cotidiana de esos días adorna ese primer estante de la imponente muestra. El emperador hereda su trono a los 13 años y se empapa del manejo de todo su reino. Descubre la traición y la condena, demostrando que no le temblaba la mano cuando de tomar decisiones difíciles se trataba. En una de las paredes de la muestra también se observa qué pasaba en los territorios colombianos en esas épocas.
En la primera vitrina reposan todas las armas de la dinastía Qin, arcos, ballestas, espadas, ganchos y lanzas, incluidas en el Ejército de Terracota. En la ficha técnica reza que los estudios contemporáneos confirman que las cerca de 4.000 armas encontradas están realizadas con materiales que evitaron la oxidación. Esto evidencia que la dinastía Qin utilizaba técnicas avanzadas mucho antes de que fueran desarrollaban en occidente. El uso estratégico de los diversos tipos de ballesta, el caballo y la movilización de grandes bloques de infantería fueron las razones del éxito alcanzado por el ejército de Qin Shihuang o Álvaro en este caso. |