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Guerreros de Terracota / Reportaje / Los Guerreros de Terracota, el ejército inmortal Más de 8.000 estatuas de piedra fueron desenterradas en China, se constituyeron en uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes del Siglo XX y objeto de permanente estudio. Siete de ellas están expuestas en el Museo Nacional, en Bogotá, y entre sus huellas y rastros se buscan las respuestas de un grupo de guerreros que alcanzó la inmortalidad.
Por Andrés Jácome “Hace 2.000 años fue construido en China un ejército de hombres únicos concebidos para cuidar en su muerte al emperador Qin Shihuang, señalado por la historia de haber unificado el imperio chino y ponerlo en el camino para que el ancestral pueblo fuera una potencia mundial…”, ese es el comienzo de la visita en el Museo Nacional de Bogotá, en el que se exhibe una de las muestras más importantes de los últimos tiempos: Los Guerreros de Terracota. Luego de largos minutos de cola en las tradicionales piedras de la fachada en el Museo –en muchos casos horas- el ingreso de curiosos, estudiantes, turistas, ancianos y niños era incontenible. Más de 1.800 personas ingresan diariamente a conocer la muestra, una de las más visitadas en la historia misma del Museo. Paula Arenas, estudiante de octavo grado en Cali, aprovechó la visita a su abuela en Bogotá para dejarse sorprender por las imágenes de aquellos soldados que como particularidad son distintos el uno al otro. “ Lo que más me gustó fue como se han conservado tanto en todo ese tiempo; también la historia de las dinastías”, dice la niña de 13 años quien fue traída por su abuela sin saber.
Pero lo que más impactó a Paula fue la imagen de la entrada. Un carruaje conformado por caballos y un soldado que representa un mundo desconocido para muchos colombianos que solo tienen hasta el 10 de septiembre para ver lo que Felipe Armando Sepúlveda les puede contar en su función de guía e integrante de la división educativa del Museo Nacional. Su relato histórico y explicativo pretende vincular a todos los que integran el grupo visitante, sobre todo a los niños a quienes incluye en la historia que cuenta y que le da sentido a las piezas inertes que reposan en las galerías del Museo. “Ellos son el futuro y me gusta captar su atención porque deben conocer mucho para que el país tenga un mejor destino y necesitan apoyo para que incentiven su curiosidad. A los niños no les gusta sentirse excluidos”, afirma Sepúlveda quien en esta oportunidad le dice a un niño asistente que él es el emperador Qin Shihuang y sobre él girará la historia.
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