Es básicamente una cirugía que pretende mejorar la forma de la nariz. El procedimiento permite reducir o aumentar su tamaño, cambiar su forma, los ángulos, y en la parte funcional, soluciona los problemas de pacientes que tienen dificultades al respirar. La cirugía consiste en realizar incisiones internas a través de los orificios de la nariz o incisiones externas, que permitan “tallar” las estructuras sólidas (cartílago y hueso). Si se requiere mejorar el aspecto funcional de la nariz, se procede a tratar el tabique nasal y los cornetes.
Para tener en cuenta
No se aplique maquillaje ni se broncee antes de la cirugía. Después del procedimiento existen algunas complicaciones como sangrado moderado e infecciones (aunque no son tan usuales).
Recuperación
Generalmente el paciente sale de cirugía con las fosas nasales taponadas, debiendo respirar por la boca. Los primeros cuatro días tendrá hinchazón facial y moretones, que disminuirán gradualmente si el paciente aplica hielo en las zonas afectadas. El médico colocará vendajes especiales en la nariz del paciente. Evitar mojarlos. Los tapones nasales se retiran a los 6 días aproximadamente. Es muy importante que el paciente no reciba el sol durante seis semanas y use protector solar por un periodo de tres meses. Tampoco se deben usar anteojos por seis a doce semanas. La persona puede retomar sus actividades normales a las dos semanas de practicado el procedimiento. Debe evitar actividades físicas que favorezcan sangrado nasal y abstenerse de practicar deportes de contacto los tres primeros meses.