Aunque no es un método para bajar de peso, se utiliza como último recurso cuando la persona no responde a un régimen previo de dietas y ejercicios. Por esta razón, el médico es quien decide cuándo el paciente está apto para practicarse la intervención. Es importante que antes de la intervención el paciente no presente desnutrición proteica o desbalances hidroelectrolíticos que pueden generar complicaciones durante y después de la cirugía.
Los riesgos de complicaciones aumentan dependiendo de las áreas tratadas. Si el área tratada es grande o si se están haciendo varias liposucciones a la vez, el riesgo aumenta. Las personas que sufren de diabetes, enfermedades circulatorias o del corazón deben evitar esta cirugía. En las liposucciones se corre el riesgo de que se presenten tromboembolismos (coágulos de sangre) que se pueden dirigir hacia el cerebro, los riñones o los pulmones, poniendo en riesgo la vida del paciente. De allí que es necesario que esta operación sea practicada por expertos. Además, a cada paciente se le debe evaluar la cantidad de grasa que se le puede extraer. Si se excede la cantidad, existe el riesgo de una descompensación del organismo que puede llevar a la muerte. |