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Gran Premio de Colombia / Reportaje /
El duelo final Luego del emocionante triunfo de Acosta en 1.600 llega el momento para buscar al mejor piloto en Tocancipá en la categoría mayor. Los 2.000 centímetros se sienten en los bólidos, su rugido es más bravo y lo demuestran mientras hacen la tradicional vuelta de reconocimiento. Son 22 pilotos, entre ellos tres colombianos que buscarán igualar la hazaña de Acosta. Los venezolanos Orioli y Popow arrancan en la primera línea, seguidos por los mexicanos Cervantes y González y Merjech, el colombiano de 25 años, arranca de quinto. El caleño Mauricio Borrero inicia de once y la antioqueña Juliana González lo hace en la última casilla, ella tiene claro el reto de acumular experiencia. La tribuna hace fuerza por los locales y los narradores de la carrera le apuestan a un verdadero espectáculo. Se marca el inicio de la prueba y muchos de los asistentes buscan el mejor lugar para apreciar lo que se avecina. Orioli no suelta la punta, más bien Popow comienza a ceder ante la presión mexicana. Se suponía que el monoplaza de Orioli no iba a soportar el ataque de sus rivales. No hay cambios en el orden de carrera. Los de la punta se alejan sacando una buena luz de ventaja mientras que Hugo Oliveras, líder del campeonato, comienza a efectuar su estrategia en busca de los puntos. Otro de los favoritos es Homero Richards, su actuación también busca lugar en el podio. La suerte le juega una mala pasada a Juliana González en la séptima vuelta de las 32 pactadas, eso origina la salida de la carrera. El tire y afloje del grupo líder es constante y por eso ocasionó la salida de otro piloto mexicano. Varios accidentes se presentan en la prueba y esa fue la razón para que el carro de seguridad neutralizara el Gran Premio de Colombia.
Allí comenzó una nueva carrera y resurgimiento de la esperanza local. Al momento en el que se reinicia la prueba una serie de sobrepasos se comenzaron a ver. El mexicano Homero Richards llega a la segunda posición y el caleño Mauricio Borrero deja el onceavo lugar para asumir el reto de llegar al podio. El público comienza a vibrar dándole el impulso que necesitaba Borrero, su vehículo, como en las películas, comienza a descontar rivales. Faltan pocos metros para completar la carrera y Borrero se acomoda de tercero, es su segundo tercer lugar en la Panam GP Series. La tribuna revienta de alegría, suficiente razón para celebrar, Mauricio Borrero llegaba de tercero cuando las posibilidades parecían negárselo. El triunfo fue para Orioli, de punta a punta. El segundo lugar fue para Richards. “Estoy muy feliz por el resultado pero me hizo falta un poco más de pista para llegar a la punta, aún así me sentí cómodo y quiero seguir peleando en las carreras que faltan”, decía el piloto de Roshfrans Colombia en la rueda de prensa para cerrar con broche de oro. La jornada termina, hay que seguir con la fiesta. Llega la premiación. Los pilotos suben al podio y reciben los trofeos, unos volantes tejidos con cañaflecha. Allí la alegría es máxima, a falta de champaña el agua se ajusta para celebrar el primer Gran Premio de Colombia que deja en su memoria la actuación de grandes pilotos nacionales, los mismos que estarán demostrando que la historia del automovilismo colombiano apenas se está escribiendo.
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