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Gran Premio de Colombia / Reportaje / Domingo, la carrera El sol es el mejor aliado. Su presencia calienta los motores y la adrenalina de los pilotos que aún buscan, junto a sus mecánicos, el mejor partido de su carro. Bólidos veloces que pueden llegar a los 250 kilómetros por hora y que el rugido del motor hace que el público se entusiasme y que algunos se queden sordos por instantes. Las graderías poco a poco se van llenando y las barras se acomodan, están para recordarles a los pilotos colombianos que están en casa, que no están solos.
Las modelos de lubricantes Rohsfrans, el patrocinador del Gran Premio de Colombia, se roban muchas miradas y suspiros de casi todos, menos de los pilotos que ya están en función de la carrera que les espera y cuya concentración no se distrae ni por el más profundo escote. La categoría Júnior inicia el espectáculo. Jacobo sabe que si sigue ganando se hace inalcanzable. Chaves quiere lucirse ante toda la familia y seguir acumulando experiencia para los demás retos, González quiere ganar de nuevo como lo hizo en la anterior prueba en Venezuela y los demás estarán atentos a cualquier descuido para picar en punta. Tienen 20 vueltas para alcanzar el sueño de ganar en casa. Vuelta de reconocimiento, sale la gente de la pista y los carros se acomodan en su lugar de partida. Una enorme bandera colombiana se encuentra en una de las tribunas con el apoyo a Jacobo, quien concentrado en la primera posición dispone de sus armas para conquistar a su público y su campeonato, que luchará hasta el final. La carrera inicia mucho más veloz de lo esperado. El ataque contra Jacobo es controlado por su serenidad y arrojo, pero sabe que la cosa no será fácil. Todos quieren llegar de primero y para ello deberán enfrentar los problemas imprevistos. En la segunda vuelta el piloto de Villavicencio perdió el control de su bólido, una piedra hizo que saliera de competencia.
Lo siguió Gabriel Chaves, luego Julián Martínez y para rematar Juan Manuel González. Los mejor ubicados en la clasificación general salían de carrera y parecía que ninguno podía defender el orgullo local en el mismo Tocancipá. Las vueltas pasaban y de líder se ubicaba otro colombiano quien no aparecía como candidato. Era el bogotano Manuel Acosta, su carro rojo tomaba la delantera y la bandera colombiana. De allí en adelante el público presente apoyaba al puntero, para sacar fuerza y velocidad con la idea de mantener la punta y contener las embestidas del venezolano Jorge Goncalvez, quien solo se preocupaba por mirar al frente y no cuidar su retaguardia. Y ese descuido le cuesta el segundo puesto. La mexicana Estefanía Reyes aprovechó y en la última recta, la que completaba el giro 22, superó al venezolano. La alegría de Acosta era incontenible, era su primer victoria en una competencia internacional y el tradicional giro con la bandera a cuadros era colombiano. Acosta defendió la casa y así lo entendió el público. “Ha sido el mejor triunfo que he tenido desde que corro y esto me hace muy feliz, sobre todo porque es en Colombia”, dijo emocionado el corredor local en la rueda de prensa. Está con su familia y sus amigos de los karts, su alegría calentaba el ambiente para la competencia reina, la categoría 2.000 promete una lucha de gladiadores.
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