
El Rally Raid Tatacoa 500 siguió su camino por Huila. El destino era entonces atravesar un gran trayecto que también pasaría por pequeños pueblos. El Desierto de la Tatacoa, ya no es el protagonista; ahora son las poblaciones de Garzón, Gigante, Guadalupe, Altamira, Tarqui, La Plata, Nataga y Rivera las que se robarían el show de los competidores, que a ese momento se reducían a cuatro motos y seis carros.
A la salida de Garzón todo me imaginaba menos conducir un vehículo 4x4. En la vida cotidiana lo máximo que había llegado a manejar era un automóvil y por la ciudad. La experiencia empezaría en el recorrido que de Garzón conduce a La Plata. Se tomó una de las trochas por las que pasarían los pilotos y justo a la mitad del camino un puente que atraviesa un pequeño río daba el desvío para que los competidores pasen sobre el agua.

Mientras tanto los vehículos de prensa hacen de las suyas y se introducen en el río como perros juguetones. Los carros bailan sobre las piedras ante los ojos de una decena de soldados que custodiaban la zona.
Me sueño realizando tremendas maniobras y es ahí cuando uno de los conductores me ofrece su vehículo para que lo intentara. Dudé al principio, pero luego mis ganas de demostrarme que si era capaz me llevaron a subirme en el puesto del piloto, ponerme el casco y pasar la maratónica trocha que nos llevaría a un pueblo llamado La Plata.
Encendí la camioneta, una Toyota
Land Cruiser azul. Tal vez la mejor equipada del viaje, barra antivuelco,
llantas anchas y nuevas, amortiguadores y suspensión resistentes,
exploradoras, súper equipo de sonido y una cantidad de lujos
con los cuales me sentía más segura para la nueva
travesía.
El primer obstáculo quedaba a unos cuantos metros. El río
me esperaba como hambriento para comerme y llevarme por su aguas,
pero la ‘nave’ que piloteaba no era tan miedosa como
yo, así que superé con un 5 sobre 5 todos los obstáculos
del primer paso. Estaba asustada y un poco nerviosa, pero todos mis
compañeros de prensa me alentaron, - “Eres nuestra nueva
piloto, adelante tu puedes” - y con más animo seguí por
la vía que me indicaba mi copiloto (el dueño del carro)
y quien confió en mi para soltarme su ‘tesoro’.
Terminé el primer tramo y ahí pensé que se había acabado mi ‘goma’. Sin embargo, y aparentemente creo que lo hice bien, Óscar el piloto principal me dio las llaves para que siguiera al volante de su 4x4. Todos se suben a los carros e iniciamos camino rumbó al destino final, Neiva. Manejé unos 30 o 40 kilómetros más y fue tanta la adrenalina que empecé a sentir que el acelerador me pedía a gritos que lo llevara hasta el fondo. Cogí confianza y la velocidad se apoderó de mi pensamiento. Tal fue mi ‘solle’ por carreteras huilenses, que en un abrir y cerrar de ojos, una pequeña gallina se atravesó por mi camino y no tuve tiempo de reaccionar y ella tampoco, por lo que su vida quedó extinguida en un par de segundos y yo, que no mato ni una mosca, quedé sorprendida por el terrible episodio que acababa de presenciar. Recuerdo escuchar gritar a los habitantes del sector “Ahí, la mató”, “No, no, cuidado”, “Para el almuerzo”. Me sentí mal, no lo puedo negar, pero es una situación imposible de controlar. Después de la impresión que me causó la muerte de esta ave de corto vuelo, le conté a todos lo ocurrido y de ahí en adelante, quedé registrada como la ‘mata gallinas’.
El recorrido pronto llegaría a su fin y el éxtasis era total. El espectáculo fue asombroso. La etapa final dio por ganador a Mauricio Becerra, quien ya había ocupado el primer lugar en la primera válida que se realizó en Puerto Carreño, Vichada, al mando de su Chevrolet D-Max. “Esto es un evento lindísimo. Esto se llama hacer patria, la gente me ha impresionado con el apoyo y ahora seguiré con toda para la última válida a defender mi título”, dice emocionado.
Por el lado de las motos sólo cuatro competidores de los 14 que iniciaron el Rally terminaron la prueba. Juan Carlos Quintero, un ibaguereño aficionado desde niño se llevó los honores y sobrepasó la exigente prueba de ganarle a pilotos más experimentados en este ramo. “Vine con un grupo de amigos desde Ibagué y estoy seguro que gracias a ellos todo ha resultado mejor que nunca. Espero poder seguir compitiendo porque ahora que gané nadie me bajará del podio”, explica Juan Carlos.

Termina la jornada de pruebas y el recorrido
por más de 25
municipios entre los que se recuerdan a Neiva, Garzón, Pueblo
Nuevo, Palermo, Betania, Gigante, La Plata, Hobo, Rivera y Campo
Alegre. Termina la travesía y con ella una de las mejores
experiencias de adrenalina pura. Termina el largo camino que emprendí desde
Bucaramanga hasta el Huila y ahora regreso a la ‘ciudad bonita’ para
mostrar lo más lindo del Rally y por supuesto, de los huilenses.
Termina para mí, pero no para los organizadores y los pilotos,
quienes deben preparar la última y definitiva prueba del campeonato ‘Rueda
Libre por Colombia’, que concluirá en La Guajira, en
donde serán 800 kilómetros para recorrer llenos de
adrenalina con los monstruos de las carreteras que les dan vida a
los agrestes caminos colombianos.