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Tercer acto – el público “En Colombia casi todos cantan, bailan, escriben algo bonito parecido a un poema… no se puede decir lo mismo del teatro. No todos han ido. No podemos decir que hay tradición teatral y hay carencia de público”, plantea Sierra reconociendo que la ardua tarea de formar público es una necesidad si quieren que las agrupaciones y las propuestas escénicas crezcan. “No podemos caer en el asunto del mercadeo simple, es muy ingrato tener que pensar en la obra que le gusta a la gente, o porque se vende, etc.”, anota Sierra.
Pero ya existen muestras de un trabajo serio en formación de público: En Medellín un bus recoge a varias personas que viven en barrios marginados. Los llevan, les muestran teatro, hablan de la presentación y se explican algunos aspectos claves. Según las estadísticas que manejan en la Casa Teatro, seis de cada mil que participaban por primera vez en el proyecto habían ido una vez a ver una obra. “No hay cultura teatral... hay que partir de ello pero nos hemos encerrado. No hay un público, hay varios, y cada función tiene un público específico. A los muchachos que ven por primera vez hay que perseguirlos con obras de calidad y no se le puede dar lo que pide. Desafortunadamente si fuera así tendríamos que mostrar vallenato y dar aguardiente porque esa es la costumbre. Hay que ensayar con cosas nuevas pero es un proceso que avanza muy lento”, argumenta Martínez.
“Hay que darles a Séneca, García Lorca, Beckett, Andrés Caicedo… al público hay que darles a los mejores porque los mejores se reconocen así nunca se hayan visto. Es la belleza de la estética, es la magia de la fascinación, es lo hermoso de la vida… el teatro alimenta el alma y eso es lo mejor de vivir”, concluye Cristóbal Peláez. |