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Segundo acto – la gestión
“Quienes tiene el poder decisorio cada vez son más conscientes de la necesidad de generar identidad con eventos que convoquen multitudes y en las ciudades se está viendo como un renacer. A pesar de la crisis hay un gran movimiento; ejemplos como Salas Concertadas, los programas de incentivos, los festivales, becas para los más destacados. Estamos resurgiendo con recursos que permiten iniciar de nuevo. Teniendo dinero hay más y mejores montajes”, sostiene Pombo. Pero no todo es color de rosa. Gilberto Martínez afirma que el Estado confunde gestión cultural con ‘tramitomanía’. “Son cerros y cerros de papeles, es el encuentro antagónico de lo que se hace y lo que se recibe. Es increíble el tiempo que se pierde en gestiones que terminan siendo inútiles, debe haber un mecanismo para facilitar todos estos procesos. Para cobrar en mi sala de Medellín necesito sacar 17 permisos y es terrible. Nos allanaron en plena función para contar cuantos espectadores eran para cobrar impuestos”, puntualiza Martínez. “Aprender a aguantar hambre”: Enrique Buenaventura Una vez al maestro Enrique Buenaventura un estudiante le preguntó qué se necesitaba para hacer teatro, su respuesta fue: “aprender a aguantar hambre”, ante esta realidad los cuatro artistas sostienen que hay mucho que aprender para negociar, pero sin ceder al tan criticado teatro light y sin arriesgar la condición estética que es el máximo valor de este arte. |