
Los universitarios son ColombiaPara deportistas y técnicos los Juegos Nacionales tuvieron un nivel alto. Esto les da pie para afirmar que el deporte en las universidades merece más apoyo ya que los resultados demuestran que se está cumpliendo con algo serio.
Cuando Diego Bonilla de la Universidad Santo Tomás de Bogotá conseguía el oro en los 100 metros pecho de natación no creía que iba a romper un récord universitario. Y no sólo fue una sino cinco las marcas que quebró en los cronómetros de los XV Juegos Nacionales Universitarios. Su rendimiento sirvió para que el balance general en natación dejara más que satisfechos a los organizadores ya que el saldo total de nuevos registros en esta disciplina llegó a 14, el año pasado fueron sólo tres. Y no fue únicamente en natación, en general el nivel deportivo y técnico de las competencias superó las expectativas. “Fue muy bueno el balance de voleibol masculino, las nuevas marcas de natación, tenis de mesa y pesas femenino. Para los deportistas fue satisfactorio poder jugar en escenarios deportivos en magnificas condiciones”, sostiene Leonardo Bolaños, jefe de Deportes de la Universidad del Valle e integrante de la comisión técnica de los juegos. Para Teresita Aranzazu, directora general de los Juegos, se cumplió con todo lo proyectado. Ella destaca la participación del público que colmó los escenarios, la puntualidad, el cubrimiento de los medios y que poco a poco se está demostrando con hechos que los Juegos Nacionales son una competencia seria y no una “recocha o fiesta” como piensan algunos. Pero a su vez piensa que lo más valioso fue el incremento de disciplinas y el nivel de los deportistas. Según la conclusión general de entrenadores, directivos y deportistas el buen nivel mostrado en los XV Juegos Nacionales es una señal de que estos deportistas merecen ser tomados en cuenta como protagonistas del deporte nacional y no vistos como personas que han terminado su ciclo. “Yo veo que hay una falta de apoyo evidente de Coldeportes para con las instituciones de educación superior, me parece que no ven el deporte universitario como una masificación y la mayoría de los pocos recursos son encaminados a estudiantes de colegio o bachillerato que también tienen un proceso formativo. A los universitarios los ven como una élite que está en declive o que se está terminando y no es así, la muestra son estos Juegos que son los que ponen a muchos de los que representan a Colombia en competiciones internacionales”, explica Juan Byron López Lizarazo, coordinador de deportes de la Santo Tomás de Bogotá. En las universidades extranjeras el sector que más recibe ayuda económica por parte del Estado es el universitario debido a que son atletas ya formados en su curva máxima de rendimiento. En Colombia son los estudiantes, que también hacen parte de las ligas deportivas, quienes se ponen la camiseta de las selecciones nacionales. Según Fabio Villafrades, atleta y entrenador de la Universidad Industrial de Santander, muchos de los deportistas del deporte federado se encuentran en las universidades y eso cada día se mejora más en el país. “Muchos de los deportistas que vienen acá tienen capacidad y talento para llegar lejos en el deporte, pero se tienen que retirar porque no tienen quien los apoye. Yo tengo fortuna porque el producto de mi trabajo se ha visto en los títulos y las figuraciones que he conseguido”, afirma Mónica Picón, pesista del Politécnico Jaime Isaza Cadavid y representante del país en los pasados mundiales juveniles de halterofilia.
Un elemento que ha incrementado la calidad dentro del deporte universitario en general es la profesionalización de los entrenadores y técnicos de los equipos. “Unas encuestas realizadas por Ascun a las instituciones universitarias sacaron como conclusión que la mayoría de entrenadores son profesionales, que han estudiado y se han graduado de una universidad. Eso ha garantizado que el nivel deportivo aumente porque saben a ciencia cierta lo que hacen. No sólo atienden la parte técnica, sino también tienen información sobre el trabajo psicológico, nutricional y hasta académico de sus muchachos. Hay un nivel más superior que hace diez años”, afirma Bolaños. Más allá del rendimiento y la calidad de los Juegos, Teresita Aranzazu se pregunta para dónde van estas competiciones, ya que se hacen sin lineamientos, ni políticas por parte del Estado. Ni siquiera existe un documento de Coldeportes en el que se precisa cómo deben hacerse estas competencias. “La suma de presupuestos para el deporte de todas las universidades es muy grande y queremos que estos esfuerzos se vean representados en una política respecto al deporte universitario y reciprocidad en la inversión”, argumenta la directora de los Juegos. |