
La fiesta de los JuegosMás que el encuentro deportivo y la búsqueda del mejor equipo o deportista existen más elementos que hacen únicos los Juegos Universitarios. Las tribunas, la alegría, las barras y la integración se suman a los partidos.
“¡Que pasa con la de Antioquia!”, dice un espontáneo que se adueña del micrófono. “Picá Ossa picá”, dice el mismo refiriéndose al carrilero derecho de los locales. “Pilas con Aguinaga, pilas que ese ha jugado en mundiales”... se refiere al defensa central de la Universidad del Quindío, quien posee una melena similar a la del volante ecuatoriano. Le quitan el micrófono al espontáneo. “Es que ese huevón es muy cansón”, apunta uno de los asistentes. Las cosas en el coliseo están difíciles para Unicosta. Las barranquilleras no pueden detener el poder ofensivo de las paisas que tienen el juego controlado, aún así siguen en la lucha... de los nervios las suplentes costeñas de vez en cuando mueven la cadera siguiendo el ritmo del tambor que está en la tribuna. La rechifla no se hace esperar y demuestran que no les importa porque celebran cada punto como si fuera lo más grande. “En el voleibol el ánimo y la motivación son muy importantes. Cada jugada a favor se goza, el voleibol es goce, es alegría, confianza y sobre todo trabajo en equipo”, dice Angelo Quiceno, entrenador del equipo de la Escuela Nacional del Deporte. La bulla se siente en todo el campus, cada vez se está más cerca del final, aún así las costeñas no se rinden. Son mucho más bajitas que las de la U de M. “Última, última, última...”, sentencia el público. El partido se acaba, las paisas son campeonas por quinta vez consecutiva. La algarabía se siente, la gente se pone de pie, se estira y van al baño porque viene el plato fuerte: la final masculina.
La bola va rodando...En la cancha de fútbol de la U de A el barrial es impresionante porque la lluvia se incrementó. Aún así Nicolás Escobar prefiere mojarse y seguir viendo el juego que va 1-0 a favor de los locales. “Es que está bueno el partido, además hay como permiso para no trabajar y yo siempre le he hecho fuerza a los muchachos”, sostiene el aficionado que además es integrante del área de mantenimiento de la de Antioquia. Penalti a favor de los paisas de Medellín. Se acerca a cobrarlo el arquero de los paisas de Quindío. “¡Ay! como te pareces a Higuita... ¡comételo maricón!”... dice Escobar mientras ve como hace el gol para empatar la final. Los de la Escuela Nacional del Deporte de Cali se saludan con los muchachos de la U de M, va a empezar el cotejo. Comienzan otra vez los papelitos, los chorros de agua y los tambores. Es una final a muerte y el balón viene de un lado a otro, se insinúan los locales a pesar del favoritismo valluno. Contra todas las probabilidades la U de M cierra un primer set brillante. Lo gana y la rumba se prende. La impotencia se hace evidente en los rostros de los jugadores de Cali, sus más de dos metros están perdiendo la final ante los locales. “Esto está muy bueno y vamos ganando”, dice una señora con muchas canas que trajo sillita para ver los partidos de voleibol.
Inicia el segundo tiempo en el Alma Máter. Los muchachos de la de Antioquia anotan el segundo muy rápido. El abrazo en la banca es absoluto... la tribuna disfruta cual Bombonera con Boca Juniors ganando. Llega el tercero, ya se es campeón... los del Quindío no tienen como llegar. El pitazo final, más celebración, es la miel del triunfo. En el coliseo la cosa se pone difícil. La Escuela empató el cotejo, parece que los morenos se pusieron en serio a jugar. A pesar de eso los paisas ponen resistencia... alcanzan una seguidilla de cuatro puntos y de la cafetería sale un señor con delantal y dos tapas de ollas industriales. Corre alrededor de la cancha golpeando tapa contra tapa. De nuevo el público se enciende no solo por la barra sino por la risa. “Esto es Colombia”, grita uno de los asistentes. Los ‘tapazos’ no sirvieron para mucho. Los locales cayeron en el segundo set y estaban a punto de perder el partido. El auditorio se encontraba un poco bajo de ánimo pero no dejaba de hacer barra... como los hinchas fieles. Saque de los caleños, están cerca de ganar otra vez, son jugadores de la selección Valle y también han estado en el equipo de Colombia. Un remate contundente los deja como los mejores. La Escuela es campeona de nuevo. El público aplaude a sus muchachos y se va. Se acabó la fiesta.
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