'Este premio, qué susto tan teso'
Con un calambre en las piernas y pensando que se iba a morir trepado en ese escenario del Centro de Convenciones de Cartagena, Fabio Restrepo acaricia la preciada estatuilla reservada a los mejores del cine latinoamericano. La India Catalina a mejor actor de reparto se posaba en sus manos y las lágrimas en sus ojos, no podía imaginar que un viejo como él y con apenas un papel en su carrera estuviera a la altura de tanta gente importante de otras partes de Latinoamérica.
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| Fabio Restrepo en 'Sumas y Restas' |
Este antioqueño del barrio San Javier, bajo de estatura, robusto de cuerpo, con 45 años en su haber y de profesión taxista había alcanzado un sueño que tuvo que agradecer en su discurso de premiación a tanta gente que cuando intentaban quitarle el micrófono decía, “peren, peren, peren, que todavía me falta...”
“Imagínese que después de 20 años de casados y cuatro hijos me salga con que quiere ser actor. Yo le dije: Mi amor, no te montés en ese buque, que eso no es para vos”.
Este reconocimiento a su único papel ficticio en la pantalla grande le fue concedido por su actuación en la cinta ‘Sumas y restas’, de Víctor Gaviria. Ya la vida real le habría premiado con cuatro hijos que trabajaron duro para sostener el hogar mientras él jugaba a ser actor.
De su corta carrera éste es el primer triunfo que recibe y que le asegura al menos que su esposa Marina Cardona le crea. “Imagínese que después de 20 años de casados y cuatro hijos me salga con que quiere ser actor. Yo le dije: Mi amor, no te montés en ese buque, que eso no es para vos”. Y condicionó su confianza a que un jurado de verdad le dijera que él si podría ser actor. Marina desde el viernes 11 de marzo ha tenido que decirle constantemente... “Papi, ¿me perdona por no haberle creído?”.
Fabio Restrepo a diferencia de su personaje de Gerardo en el filme de Gaviria no toma, no fuma y su contacto con los narcos de Medellín lo tuvo porque ha sido taxista toda su vida y en los años ochenta le tocó llevar a más de un ‘traqueto’.
El paisa recuerda que cuando se presentó al casting le dijeron que tenía que ser una porquería y entonces él recordó a todos esos pasajeros boletas que había montado a su nave.“Una vez llevaban unas niñas ahí atrás. Una sabía para dónde iba y la otra no. Y entonces la que no sabía era toda desesperada preguntando para dónde voy, para dónde voy. De pronto el traqueto se voltió todo prepotente y le dijo: A ganar plata maricona hijueputa, deje de ser boba”.
Él nunca pudo olvidar ese día y la forma en que los traquetos le hacían creer a la gente que la plata les daba la autoridad para hacer todo lo que querían. De este tipo de situaciones se pegó para armar su personaje de Gerardo.
Para llegar a la pantalla grande todo empezó por la escritura. Tiempo atrás él había publicado un libro ‘Verdugo de verdugos’ que narra la historia de su hermano. Este texto se lo hizo llegar por intermedio de un amigo suyo a Víctor Gaviria para que lo leyera. Al cineasta paisa le gustó tanto que lo buscó y le pidió permiso para llevarse el texto para España y buscarle productor y convertirlo en una película.

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"Yo estaba feliz de la moña y le conté a mi mujer: Mi amor, estuve hablando con Víctor Gaviria y le gustó mi libro y hasta me ofreció un papel en la película que está haciendo". Por supuesto su esposa lo primero que le dijo fue: "Con quién, qué, qué. Se me está chiflando, mi amor".
Restrepo cuenta que obviamente ellos no tenían ni idea de quién era el personaje, pero él sí, porque había visto las películas ‘Rodrigo D’ y la ‘Vendedora de rosas’ y sabía que era importante. |
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| Restrepo recibiendo el premio |
De ahí lo que vino fue la selección del personaje y el rodaje. Restrepo asegura que trabajar con Víctor es una bendición porque “no es un director, es el papá de uno. Él nunca se enoja y lo hace sentir a uno seguro y que no importa si uno mete la pata. Todo lo que uno dice le parece una maravilla y pues no es cierto, pero él le sabe decir a uno que debe mejorar...”
Restrepo es consciente de que el camino para su consagración como actor está distante, antes de llegar a Cartagena fue a Bogotá a pedir trabajo como actor y todo el mundo le felicitó por su papel, pero nadie le dio la oportunidad.
Este paisa tuvo que empeñar su grabadora y unas cuantas cosas más para ir al festival, ya que los organizadores le dieron hospedaje y comida pero sólo a él. Su esposa estaba de cumpleaños y él quería estar con ella.
No da el teléfono de su casa sino el de su mamá porque están que se lo cortan por ‘exceso’ de pago. La platica no se ha visto dice, pero todavía hay fe. Cartagena le ha servido para darse un chapuzón de popularidad y el premio para ver si alguien más cree en él y le ayuda a mantener el temblor en las piernas y el sueño de jugar a ser actor.
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