Un papel con sentido social

 

El actor argentino Darío Grandinetti mostró lo mejor de su sensibilidad en el rol que interpretó en ‘Próxima salida’ y develó uno que otro pasaje de su carrera actoral.

Con su aire de cantador de tango, mirada profunda y una calvicie que para algunas mujeres resulta un verdadero atractivo sexual, el actor argentino Darío Grandinetti tomó aire y se dispuso a contestar una a una las preguntas que periodistas y estudiantes le tenían preparadas.

El escenario montado no podía ser más óptimo, un corredor del hotel Caribe con vista a un colorido jardín y una sombra que resguardaba a los asistentes a la charla de los 40 grados de temperatura y de la brisa caribeña que acompaña las mañanas cartageneras.

El actor es un veterano del oficio que a sus 46 años ha participado en cerca de diez grandes producciones. Este camino lo inició en los años ochenta cuando se estrenó en la cinta ‘Darse cuenta’, de Alejandro Doria, en la que descubrió que el cine sería el motor de su camino.

Tiempo atrás la televisión y el teatro también le habían robado algo de su entusiasmo pero fue el cine y su maravillosa forma de inmortalizar las imágenes en movimiento las que terminaron por seducirlo.

Grandinetti con su tono grave y su acento argentino inició confesando no tener partido político en particular, pero esta convencido de que los latinoamericanos podemos conformar una comunidad a semejanza de la europea. También dejó notar cierto tufillo hacia los estadounidenses a los que llama ‘yanquis’ y agregó que “así como ellos se han preocupado por contarnos que son fantásticos comiendo hamburguesas y haciendo guerras, los latinos podemos unirnos para mostrar que hacemos cosas buenas”.

Al Grandinetti que interpreta a un periodista que viaja por el mundo con una ciudadanía universal en ‘Hable con ella’ le encanta la idea de que el cine cuente las historias propias de cada país. Aboga por la posibilidad de mostrar la realidad social y propone sin pelos en la lengua que debería existir algo así como un ‘Mercosur del cine’.

Luego reflexiona un poco sobre la magnitud de sus palabras y se detiene para recalcar que estas historias se contarían si Latinoamérica tuviera una verdadera industria de cine. Una infraestructura del séptimo arte que ayudara a que países como Colombia no sólo se conocieran por el narcotráfico o que su tierra natal fuera en el extranjero más que carne y corrupción.

Cambio de rollo

Con la dramaturgia que acompaña a los actores, Darío Grandinetti cambia de perfil para observar al resto del séquito de periodistas y continúa aclarando que fue el sentido social que tiene la película ‘Próxima salida’, del joven director Nicolás Tuozzo, la que lo convenció de interpretar el papel de Carlos. Cinta que por cierto se llevó el premio India Catalina a Ópera Prima en el 45 Festival Internacional de Cine de la ‘heroica’.

“Me impactó el guión del filme y no tuve que ver más trabajos de Nicolás para saber que el tema del desempleo que se presentó en Argentina por cuenta de la privatización de ferrocarriles en los ochenta era una historia que debía contarse”. Señaló además, que a esto se refiere cuando habla de un cine que muestre otras facetas del país.

Además para Grandinetti la temática tenía especial interés porque había vivido muy de cerca el tema del desempleo. Su padre después de trabajar cuarenta años en una empresa estatal fue despedido. Él nunca pudo borrar de su memoria la cara de angustia de su papá que en unas cuantas horas había pasado de ser el jefe de la familia a algo poco más que un inútil en la sociedad.

Grandinetti y Tuozzo rompieron sin duda el mito de que la combinación entre joven director y experimentado actor puede resultar nefasta. Tuozzo narró minutos antes de esta entrevista que cuando estaba haciendo su guión pensó en Darío para el personaje de Carlos. “Cuando le conté a mi equipo de trabajo todos me dijeron que estaba loco, que un actor que había acabado de hacer ‘Hable con ella’ para Pedro Almodóvar jamás iba a aceptar un rol para un joven director”, sonrió Tuozzo mientras agregó que tenerlo en su elenco le había resultado más barato que a Almodóvar.

Próxima salida

Pero pese al aire aristocrático y europeo que se gastan los argentinos Grandinetti resultó más sencillo, aclaró que la plata no fue la que lo motivó a participar en este proyecto, que más allá del signo pesos creía ciegamente en que el cine debía ser una herramienta para ayudar a crear conciencia social.

Además no dudó en recalcar que todo había sido más sencillo porque Tuozzo era un ‘pibe’ inteligente, sensible y que había reunido a un equipo de actores buenos que sabían lo que estaban haciendo. “Es como cuando uno juega fútbol, quiere jugar con los mejores porque sabe que el marcador puede estar a tu favor”.

El tejido de sus personajes

El hombre que no soporta que una mujer no pueda volar como su personaje de Oliverio en ‘El lado oscuro de corazón’ también confesó que así como usó como punto de referencia a su padre para construir su personaje de Carlos, en otras oportunidades hechos de su vida le han dado la pauta para encarnar sus papeles.

La actuación más complicada que ha realizado en su carrera fue el de ‘No te mueras sin decirme a dónde vas’. Allí tuvo que interpretar a un hombre de 50 años cuando en ese entonces él apenas tenía 34. “Yo sentía que estaba lejos del personaje y tenía que estar muy atento para no perderlo”.

Otro que recuerda con especial interés fue el de Renzo Franchi en ‘Sus ojos se cerraron’. Allí hacía un personaje que tenía cuatro facetas en una. “Era un actor de tango que se parecía a Gardel, luego era Gardel, pero también era un cantor de tangos que se hacía pasar por Gardel y a su vez interpretaba a Gardel haciéndose pasar por otro”. Para él éste fue un trabajo extenuante desde la creación hasta el maquillaje de cada faceta del personaje.

Un elemento que para Grandinetti define su trabajo como actor es el ejercicio de la observación que lo lleva al extremo cada vez que puede.

Otros personajes como el de ‘El lado oscuro del corazón’, dirigida por Eliseo Subiela, despertaron en él toda la sensibilidad que trae consigo la poesía. “No tenía punto de referencia en el personaje de Oliverio. Fue pura intuición y una conexión con la poesía que es algo que me gusta mucho y no me cuesta”.

También comenta en tono jocoso mientras se lleva la mano a la cabeza que el papel de la película de Subiela también tenía esa cosa solitaria de vagabundo y bohemio que todo lo observa y con la que él se siente a gusto. “Además se hablaba de mujeres...(risas)”.

El argentino nacido en la provincia de Rosario sabe muy bien que en cada personaje que ha realizado hay un poco de su propio espíritu, hay una mezcla de colores y sones que intentan conforman una melodía única cuyo anhelo es quedarse impregnada en la memoria de los espectadores, los mismos que espera encontrar en las salas de cine cuando las películas latinas empiecen a contar la historia de sus países, su propia historia.