Se inició el show...
Al mejor estilo de las grandes galas, los dos mil invitados pasaron por la alfombra roja dispuesta en la entrada del Centro de Convenciones. El destino eran las dos pasarelas de la feria acondicionadas en una sola para el evento más esperado de todos.
Era tanta la ansiedad de los espectadores que a las 8 de la noche el recinto estaba a reventar. Llegó la hora y cuando el reloj marcaba las 9:30 salió la primer modelo y la luz que caracteriza los desfiles de Silvia no se pudo controlar.
La riqueza cultural con la que brillan sus prendas se vio impregnada en los conceptos pictóricos, escultóricos y orgánicos de sus diseños, de los que se dejó tentar por los colores del mágico Mediterráneo.

“‘La Dolce Vita’ llegó a mi cabeza durante mis últimas vacaciones en Forte dei Marmi, en el Mediterráneo, me inspiré en las mujeres que, aunque de descanso en este lugar, conservan la elegancia que caracteriza a la mujer contemporánea”, comentó la diseñadora colombiana con mas proyección internacional. “Mantengo mi estilo, no me salgo de la línea, pero esta colección es para mujeres que saben gozarse la vida”, y eso es lo que refleja su nuevo trabajo, trae frescura y el espíritu festivo en las prendas.
Fueron 38 diseños con mucho movimiento, estilo y elegancia las que se vieron en el cierre de Colombiamoda, un trabajo lleno de múltiples detalles como botones italianos de gran tamaño, y otros hechos en cintas multicolores en su taller, aunque no faltaron los vestidos y chaquetas en jean.
Cada prenda era única. Cada detalle perceptible y lo más destacado estuvo en las telas. La diseñadora utilizó el colorido y estampados de sus procesos para crear diseños que marcan la pauta de una buenas vacaciones.
“Las mujeres que van a Forte dei Marmi, en Toscana, no siguen reglas en términos de moda, pero reflejan la elegancia de la mujer moderna”, dice Silvia, situación que se notó en su totalidad, ya que ni siquiera los pantalones cortos ni los jeans abandonaron su colección.