Entre juglares, piloneras y acordeones
El Festival Vallenato más importante del país rindió este año un homenaje a seis compositores clásicos del género. Los autores recibirán la estatuilla de la ‘Pilonera mayor’, máxima condecoración que otorga el evento. “Valledupar y el Festival estaban en deuda” afirma Leandro Díaz, uno de los homenajeados.
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En la tradición vallenata el juglar era un personaje de gran talento. Eran reconocidos por ser capaces de escribir, tocar el acordeón e interpretar sus propias canciones. Dedicaban su vida a la música e iban de pueblo en pueblo llevando noticias y componiendo nuevas melodías con las historias que encontraban en el camino. Ellos, junto con los cantos de vaquería, sembraron la semilla del vallenato que hoy en día es la carta de presentación de la música colombiana en el exterior.
El Festival de la Leyenda Vallenata es la máxima fiesta de este género en el país. Este evento, realizado en Valledupar, se ha consolidado como un espacio para preservar la tradición de esta música que parece perder terreno ante la influencia de la comercialización.
Entre el 26 de abril y el primero de mayo se realizó la trigésimo octava versión del Festival y, precisamente, este año, los organizadores del evento decidieron honrar la figura del juglar, especialmente su oficio como compositor, creador de la música que al final de cada mes de abril hace vibrar los corazones de todo el país.
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Rodolfo Molina, Presidente ejecutivo de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata |
El Festival rindió un homenaje a los autores Emiliano Zuleta Baquero, Rafael Escalona, Leandro Díaz, Calixto Ochoa, Adolfo Pacheco y Tobías Enrique Pumarejo (q.e.p.d.). Reconocidos compositores que han dedicado su vida a las acordeones. Rodolfo Molina, presidente ejecutivo de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, explica que el evento estaba “pendiente de resaltar esos juglares para que ellos vean que el esfuerzo y el encanto que depositaron en sus canciones son reconocidos por el pueblo de Valledupar, el país y el mundo”.
Estos seis juglares recibieron en esta versión del Festival el título de ‘Reyes vitalicios de la canción inédita’ y se les entregó la estatuilla de ‘La pilonera mayor’, una pequeña figura creada en honor a la desaparecida Consuelo Araujo, fundadora y principal impulsora del Festival.
Lolita Acosta, directora de comunicaciones del evento, explica que la idea de nombrar estos reyes vitalicios es que grandes nombres de este género musical, por su edad o alguna otra razón, “queden registrados en la historia del Festival y, por supuesto, que su nombre sea reconocido en la memoria del folclor y la música de este género”.

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Las voces de los protagonistas
El Festival realizó un homenaje póstumo a Tobías Enrique Pumarejo, quién falleció en Barranquilla hace una década, pero que se mantiene vivo en los acordeones que entonan sus composiciones. Es el autor de obras como ‘La cita’, ‘Juana Bautista’ y ‘Mírame fijamente’, considerada por los conocedores como una de las canciones más románticas de la música vallenata.
La periodista local María Ruth Escobar afirma que el gran aporte de éste músico fue introducir el vallenato en las clases altas de la región: “Antes de él, se conocían sólo los cantos de vaquería que entonaban los campesinos cuando arriaban el ganado, pero cuando Tobías se dedicó a componer, toda la clase alta comenzó a aceptar el vallenato, ya que él mismo era de una familia acomodada”, comentó la comunicadora del diario El Pilón.
Emiliano Zuleta Baquero es el eterno patriarca de una de las dinastías más destacadas del folclor vallenato. Hermano, padre, abuelo y, a sus 94 años, bisabuelo de algunos de los más talentosos músicos de la región. Él mismo es una institución del vallenato, su nombramiento como rey vitalicio de la canción inédita es el reconocimiento a un legado cultural que los músicos de la región han aprendido a valorar.
Para Israel Romero, acordeonero del Binomio de Oro, Emiliano y los juglares que recibieron este homenaje “son lo más grande del folclor y ya se han convertido en leyendas vivientes de la música”.
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arriba: Jhonny Berrocal Abajo : Nemer Yesid Tatey
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La obra más famosa de ‘el viejo Mile’, como se le conoce popularmente, es ‘La gota fría’, popularizada en todo el mundo por Carlos Vives y definida por Gabriel García Márquez como: “La canción perfecta”.
Rafael Escalona, autor de más de 90 composiciones, recibió también la estatuilla de ‘La pilonera mayor’ en la noche de inauguración. Este patillalero, nacido en 1927, es el responsable de sones y paseos inmortales como ‘La casa en el aire’, ‘Honda herida’ y ‘El testamento’. Pero su contribución al género va mucho más allá de sus letras y acordes ya que, junto a Consuelo Araujo Noguera y el ex presidente Alfonso López, es uno de los fundadores del Festival de la Leyenda Vallenata que hoy le rinde homenaje.
Según Calixto Ochoa, otro de los juglares honrados en el evento: “Él es el que ha hecho los mayores aportes musicales al país. Es un personaje que no se puede olvidar nunca, Escalona es simplemente Escalona y no hay que decir más nada”.
Leandro Díaz, compositor de 'Matilde Lina' |
Los que sacan pecho
Leandro Díaz dice tener cuatro enfermedades: “Soy ciego, sordo, viejo y pobre”, comenta riendo a quien le pregunta por su salud. Sin embargo, este cuarteto de dolencias no le impidió estar presente en la tarima Colacho Mendoza para recibir su condecoración y escuchar el aplauso del público.
Oriundo de Lagunita de la Sierra (La Guajira), este artista no duda en afirmar que “Valledupar y el festival estaban en deuda” con él y que “hace rato estaba esperando un homenaje”. Agrega que era necesario que se reconociera su obra y, en general, el trabajo de los compositores clásicos, porque “los de hoy viven es del comercio, sólo les interesa ganar dinero, no les importa hacer una obra para la historia. Nosotros componíamos porque nos gustaba, porque queríamos aportar algo a nuestra cultura”.
La ceguera que le aqueja desde muy temprana edad no ha sido un impedimento para escribir canciones cargadas de bellas imágenes como: ‘La diosa coronada’ y ‘Matilde Lina’. Precisamente, antes de entregarle la estatuilla, el presidente Álvaro Uribe Vélez, manifestó su admiración e intentó encontrar una explicación para este hecho al comentar que “Leandro ha visto el mundo con los ojos del alma”.
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Adolfo Pacheco cumplió hace poco 65 años y es el más joven de los juglares honrados. Su ‘juventud’ lo convierte en el más orgulloso de los homenajeados: “Me ha subido el orgullo, la vanidad, el ego, saco pecho a donde quiera que voy”, comenta con un aire de jocosidad.
Su gran amigo Leandro Díaz lo contradice al decir que lo aprecia mucho “no sólo por ser un buen compositor, sino también por su espontaneidad, porque a pesar de su éxito y su reconocimiento, no ha cambiado y sigue siendo el mismo”. Lo cierto es que Adolfo tiene razones para pavonearse ya que está al lado de quienes considera ‘sus maestros’ y ha hecho méritos para ello, ya que sus obras ‘La hamaca grande’, ‘El mochuelo’ y ‘Mercedes’, entre otras, son reconocidas como grandes obras de la música vallenata.
Calixto Ochoa dejó su pueblo con apenas 19 años para dedicarse a cantar de pueblo en pueblo. Al igual que los juglares de antaño, aprendió a componer en el camino y hoy, a sus 71 años, sus pasos y sus acordes lo han llevado a consagrarse como ‘Rey vitalicio de la canción inédita’ y a recibir en sus manos a ‘La pilonera mayor’.
En el largo recorrido que ha realizado desde su juventud, ha escrito canciones como ‘Los sabanales’, ‘El ascensor’ y ‘El mosquito’, entre otros. Calixto reconoce que este es un homenaje a los compositores de todos los tiempos y con una sencillez típica de la sabiduría popular destaca que lo más importante de esta iniciativa es que él y los otros juglares la reciban ahora, porque “los años van avanzando y estas cosas es mejor verlas en vida para que todo el mundo pueda felicitarlo”.
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Dos de los Juglares homenajeados:
Adolfo Pacheco (arriba) y Calixto Ochoa.
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