Esta es una de las conclusiones dadas por Mario Camilo Torres Suárez –Ingeniero Civil y Doctor en el Área de Geotecnia de la Universidad Nacional de Colombia–, en su tesis doctoral titulada Efectos de ciclos de carga-descarga y humedecimiento-secado en el comportamiento geomecánico de rocas lodosas en los Andes colombianos, trabajo realizado durante más de un año con muestras de rocas obtenidas cerca de Útica (Cundinamarca).

Los Andes colombianos se encuentran formados, en términos generales, por rocas de más de 130 millones de años de formación marina que, con el tiempo, emergieron por tectonismo a la superficie y configuraron las montañas. Son rocas de bajo grado de cementación, susceptibles a degradarse rápidamente por el humedecimiento y calentamiento constante, debido a fenómenos atmosféricos como las lluvias y las sequías, intensificados en el país por la presencia de los fenómenos de la Niña y el Niño, desde el año 2009.

De acuerdo con Torres, debido a esta fragilidad en las rocas, todas las carreteras construidas en los Andes colombianos, sobretodo en la Cordillera Oriental, han presentado fallas de resistencia y deformación. Por ejemplo, explica, que en el año 1994 se comenzó a construir un tramo de la Ruta del Sol, en el municipio de Villeta (Cundinamarca); sin embargo, desde el inicio de la obra, se empezaron a mostrar deformaciones en el piso y varios deslizamientos.

Este fue uno de los motivos que lo llevaron a estudiar las zonas andinas del país. “Nos dimos cuenta que ahí había un problema que no se había estudiado”, dijo el ingeniero civil de la UN.

A partir de la recolección de muestras de roca, Torres evaluó sus propiedades físicas, químicas y mecánicas en laboratorio, mediante la Técnica del Equilibrio de Vapor (VET), que recreaba ciclos de humedecimiento y secado (similares a los ocurridos en su ambiente natural) y ciclos de carga y descarga (cuando se le hace un corte a la roca o se carga con otra energía; por ejemplo, las carreteras y los carros en movimiento) y halló, después de un año, el proceso de resistencia y deformación rocosa.

“Cuando medimos las rocas por primera vez, tenían una resistencia de 10 mega pascales, pero, después de haberlas sometido a ciclos de secado y humedecimiento por un año, la resistencia se había reducido a 0,1 mega pascal”, dijo el investigador. En este sentido, encontró que las condiciones atmosféricas intensas son las principales causantes del deterioro rocoso, logrando hasta un 100% en la reducción a la resistencia, es decir, pasan de roca a suelo frágil en poco tiempo.

Asimismo, experimentó que al principio de los ciclos de carga-descarga, la resistencia era de 10, al final era de 3 o 4 mega pascales, una reducción hasta de un 70%. “Cuando se hace la obra de ingeniería civil se descarga la roca, cuando le ponemos el tráfico, lo cargamos”, dijo Torres. Así, las rocas lodosas de las montañas andinas en Colombia, comienzan a degenerarse en el mismo instante en que el hombre interviene en ellas.

Para Torres, la investigación podría ser tenida en cuenta por entidades como el Instituto Nacional de Vías (Invías), el Ministerio de Transporte y el Instituto Nacional de Concesiones (Inco), para la prevención de desastres y pérdidas en el momento de la construcción de la infraestructura vial.

Finalmente, Torres recomendó proteger las laderas y taludes con capa vegetal para prevenir el humedecimiento y secado excesivo.