Son pocos los que recuerdan que la carrera Décima, en alguna ocasión, fue ejemplo de planeación y de buenos diseños arquitectónicos, pues su actual imagen borra esa huella que alguna vez tuvo.

En esta vía se encuentran cerca de 24 edificios de gran valor arquitectónico, los cuales fueron estudiados por los profesores de la UN de Colombia Sandra Reina Mendoza y Carlos Niño Murcia, quienes obtuvieron el primer premio de la más reciente Bienal de Arquitectura, en la categoría de investigación, por su libro La carrera de la Modernidad. Construcción de la carrera Décima en Bogotá. 1945 – 1960.

Durante dos años, estos dos profesores y un grupo de estudiantes de Arquitectura, recorrieron y estudiaron, desde las fuentes primarias, esta avenida que atraviesa el centro de la capital colombiana, desde la calle 26 hasta el Hospital San Juan de Dios en la calle Primera.

Visitaron notarías, revisaron documentos y actas y leyeron periódicos y revistas de Arquitectura del periodo comprendido entre 1941 y 1960. “Queríamos que el libro se hiciera con una mirada desde la Arquitectura, entonces se logró una bibliografía muy importante sobre Urbanismo y sobre el contexto político en el que se dio ese proyecto urbano; en nuestro concepto, dicho proyecto fue bastante exitoso en su momento porque terminó albergando los más importantes ejemplos de Arquitectura Moderna que tuvo el país y que aún son joyas de la Arquitectura”, comentó Sandra Reina, quien dicta Historia Urbana.

En la publicación se encuentra una lista de 21 edificios que los expertos consideraron que conservan las características de la Arquitectura Moderna de mediados del siglo XX. En su mayoría, estos fueron destinados a oficinas porque la Décima se constituyó en el gran proyecto urbano que atrajo a los grandes inversionistas del momento. “Nosotros la llamamos la ‘Avenida de los gremios’ porque nos dimos cuenta de que los grandes poderes económicos querían invertir en la Décima y aprovechar ese prestigio que daba la ubicación en ese sector”, afirmó Reina.

La Décima, en los años 40, era una calle colonial de 8 metros de ancho que se amplió a 40 con el objetivo fundamental de lograr una conexión entre el sur y el centro de la ciudad. En esa época, la Administración consideraba que el sur debía urbanizarse y que esto permitiría el crecimiento de la ciudad.

Algunas construcciones destacadas en el libro son el Edificio del Banco de Bogotá, en la carrera 10a. con 14, cuyos planos fueron traídos de Estados Unidos, el cual buscaba representar el poder del dinero y la confianza en sus clientes.

En los años 70, se decidió que el transporte público pasara por la Décima y la vía se convirtió en una especie de corbatín en el que las rutas del norte y del sur confluían. Luego, hubo un momento en el que todos los buses pasaban por la Décima. Esto generó contaminación e inseguridad, por la enorme afluencia de gente que llegaba a este corredor, lo que provocó que con el tiempo fuera perdiendo categoría.

“Los grandes empresarios ya no querían estar en la Décima, el prestigio se trasladó cada vez más al norte, hacía la Avenida Chile, que absorbió toda esa buena fama que le pertenecía a la Décima. Entonces se fue desalojando y llegaron comercios mínimos que deterioraron aún más su imagen”, comentó Reina.

Teniendo en cuenta la llegada del sistema de transporte TransMilenio por este corredor, el libro pone en discusión que la Décima no solo está para solucionar un problema de transporte sino que, más que eso, hace parte de la ciudad como un proyecto urbano, moderno, que le da muchas lecciones a los urbanistas acerca de cómo se debe pensar la ciudad y actuar sobre ella.

“Solamente TransMilenio no va a solucionar el problema del centro de la ciudad, es necesario hacer un proyecto de renovación urbana”, concluyó Reina. El libro se puede conseguir en el Fondo de Cultura Económica por un valor de 55.000 pesos.