Aunque por lo general, no estamos mostrando nuestras axilas a cada rato y la mayor parte del tiempo permanecen ocultas, no hay que dejarlas descuidadas y pretender que no existe. Por el contrario, el cuidado que éstas merecen es vital a la hora de sentirte libre y cómoda con tu cuerpo.

Así que no te de pena levantar los brazos, hazlo con confianza y muestra esa parte bonita de tu cuerpo que brinda una armonía en tu anatomía. Pero para que te sientas segura de lo puedes mostrar, bríndale ciertos cuidados y limpieza diaria.

La piel de las axilas ha estado expuesta a diversos maltratos por parte de nosotras durante la historia, esto gracias a las depilaciones, desodorantes y demás productos que usamos, sin detenernos a pensar en el trato que debemos darles. Por esto, lo más importante es destinar productos especiales para el cuidado, que ayuden a hidratarla y a protegerla.

Dentro de los consejos que tienen los expertos, es que es muy importante usar productos suaves como jabones y humectantes, antes y después de afeitarte. Si prefieres los desodorantes en aerosol, aplícalo a una distancia prudente de la axila para evitar irritaciones. Si ya es tarde y el producto te irrita, cámbialo y consulta a un dermatólogo.

Es muy aconsejable depilarse las axilas antes de acostarse, pues es el momento ideal, ya que la piel y el cuerpo descansan y están expuestas a menores agresiones externas. Nunca te afeites directamente sobre la piel seca, humedécela para suavizar los poros. Además, cambia la cuchilla periódicamente y aféitate con movimientos suaves y uniformes.

Si prefieres la cera para depilarte, asegúrate de que está a una temperatura estable. No olvides usar fibras suaves para secarte las axilas y recuerda que el cloro de las piscinas y los minerales del agua salada pueden irritarla.