La capital de la República, junto con Santiago de Chile, Buenos Aires y Ciudad de México, presenta los mayores índices de vulnerabilidad frente al cambio climático según un trabajo del proyecto Adapte.

Una medición del proyecto Adaptación al Cambio Climático en las Ciudades de América Latina (Adapte) determinó que estas ciudades sobrepasan considerablemente las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en cuanto a la cantidad de partículas suspendidas en el aire. “También encontramos que este tipo de factores están relacionados con problemáticas como la mortalidad”, explicó Patricia Romero, investigadora de la Universidad para la Investigación Atmosférica (UCAR) de Colorado (EE. UU.).

Según la OMS, los niveles de PM10 o partículas suspendidas en el aire deben ser de máximo 20 microgramos por metro cúbico (µg/m3), a fin de evitar efectos nocivos para el ser humano. Sin embargo, ciudades como Bogotá presentan niveles superiores.

“Estuvimos revisando varias estaciones de medición de aire y encontramos que las zonas de la ciudad donde menos contaminación existe se registran 40 µg/m3”, aseguró la investigadora. “Ciudades como Santiago (Chile) presentan cifras más altas que no solo se perciben en los aparatos de monitoreo, se ven en el color del aire y en su ambiente”, agregó.

Tales índices son los causantes de enfermedades relacionadas con el ingreso de metales pesados al organismo, entre ellas las infecciones respiratorias agudas (IRA), infecciones respiratorias bajas, enfermedades pulmonares obstructivas, cáncer de pulmón y asma. Según la OMS, se calcula que la contaminación atmosférica urbana causa en todo el mundo 1,3 millones de muertes al año.

De acuerdo con los investigadores, las localidades bogotanas con mayor grado de estos agentes contaminantes son: Ciudad Bolívar, Usme, San Cristóbal y Usaquén.

Ante situaciones que se asocian al cambio climático como las inundaciones, las olas de calor y frío y las sequías extremas, los sectores de El Codito (norte) y Juan Rey (suroriente), en la capital colombiana, presentan el mayor impacto. “Primero porque se ubican en alturas superiores a los 2.500 metros y segundo porque su infraestructura no está acondicionada para prevenir los cambios”, aseguró Andrea Lampis, líder del estudio en Bogotá y vinculado al Instituto de Estudios Urbanos (IEU) de la UN de Colombia.

Actualmente los investigadores trabajan en la formulación de estrategias conjuntas con las autoridades de cada ciudad, para encontrar mecanismos de reducción de la contaminación y el impacto ambiental.