Investigadores de diversas áreas les siguen los pasos a estos animales en el único bosque premontano del Valle del Cauca, propiedad de la UN, con el objetivo de conservar sus especies.

La Reserva Nacional Forestal Bosque de Yotoco, que pertenece a la UN desde 1959, es un área protegida ubicada en la vertiente oriental de la cordillera Occidental, a tan solo 15 minutos del municipio de Buga, y es el último relicto de bosque premontano conservado en esta zona del país.

En medio de los enormes árboles y la espesa vegetación de sus 559 hectáreas, habitan tres especies emblemáticas que deambulan plácidamente por la reserva: el bullicioso mono aullador, la colorida rana rubí y la esquiva Penélope perspicax, mejor conocida como pava caucana. Tres especies, símbolo de la reserva, que son monitoreadas constantemente por investigadores de Colombia y el mundo, para evaluar sus poblaciones de cara a los efectos del abrumador cambio climático.

El profesor Carlos Alberto Jaramillo, director de este relicto natural, afirma que la constancia y pasión por la conservación han hecho que los animales que habitan el lugar estén protegidos y vigilados permanentemente.

“Se estima una población de aproximadamente 943 monos aulladores, cerca de 19 especies de anfibios y una población de alrededor de 62 individuos de pava caucana, que no solo son monitoreadas por científicos de la UN, sino también por organizaciones ambientales y de conservación que se han visto interesadas en trabajar dentro del relicto”, dice el profesor Jaramillo.

El bullicio del mono aullador es perseguido por investigadores de la UN y la Wildlife Conservation Society (WCS), quienes hasta hace poco realizaron un inventario y un estudio de sus poblaciones.

“En la cordillera Occidental evaluamos la densidad de monos aulladores y monos capuchinos a través de muestreo por censos por transectos lineales; como era de esperarse, de acuerdo con su dieta y estrategias, los aulladores presentaron una alta densidad (169 ind/km2) y una abundancia de 943 individuos. Por el contrario, los capuchinos presentaron una densidad menor, de 13,5 ind/km2 con una población de 76 individuos”, afirma en su proyecto de investigación Néstor Roncancio de la WCS.

A pesar de presentar abundancias llenas de contrastes, la conservación de estas especies en la región dependerá de un manejo del paisaje que disminuya el aislamiento y provea más hábitat disponible en el largo plazo.

De otro lado, los anuros son estudiados permanentemente por el Grupo de Investigación de Anfibios. La atención se ha enfocado a la particular Ranitomeya bombetes, conocida popularmente como rana rubí. Se trata de un animal diminuto que actualmente se encuentra en la lista de especies en peligro, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

“En la actualidad se están realizando investigaciones para conocer la etología y comportamiento reproductivo de esta especie; de manera simultánea, se indaga sobre la posibilidad de simulación del microhábitat, bajo las condiciones ambientales del Valle del Cauca, lo que permitiría identificar los factores que intervienen en la vida y reproducción de los anuros”, sostiene Elizabeth Mora, investigadora del grupo.

Por otro lado, la esquiva pava caucana es objeto de estudio por parte de investigadores de la WCS y de la UN en Palmira, quienes le siguen los pasos a esta especie a través de un minucioso programa de monitoreo en la reserva; se conservan aproximadamente 62 individuos que corresponden a una de las últimas poblaciones de la especie.